Cuando invaden los bomberos
En estos días, grupos de bomberos y policías han recorrido Caracas por la noche con una antorcha en una mano y una pata de cabra en las otra, sembrando el terror y la ira, buscando apartamentos para ellos y sus relacionados entre los edificios de clase media que consideran habitables, después que una comisión que va delante comete una violenta inspección ocular. Ya van 52 edificios ocupados así en una semana.
Han cometido secuestros y proferido amenazas. Algunos de ellos, se quedaron en los apartamentos invadidos con sus familias y otros fueron desalojados los días siguientes por sus mismos compañeros y sancionados, según dice ahora el instigador de todos estos hechos, el alcalde metropolitano, Juan Barreto. Lo mas lamentable es que hayan sido precisamente los bomberos y policías, a quiénes la alcaldía empuja a violar la ley, amenazando y robando a las personas que juraron defender y proteger.
Hoy leo una entrevista a un invasor donde habla de su vida de sacrificio, de las veces que nos ha salvado la vida. Es teniente coronel de los Bomberos Metropolitanos, con 27 años de carrera. Dice el bombero con cara de yo no fui, que le dicen invasor “porque no lo cono-cen”. Pero es que precisamente el día o la noche que se presentó a la cañona, metiéndose en la propiedad de otros, botó sus 27 años de prestigio a la basura y nadie le va a creer que no es un salteador de caminos. Cuando a los bomberos les enseñan a abrir puertas y a quebrar ven-tanas, es para salvar vidas, no para robar propiedades.
No se sabe como es que unos hombres tan machos para presentarse en la noche a asustar a familias indefensas y a tomar propiedades por la fuerza, no le plantan cara al alcalde metro-politano, para que cumpla con su rol de máxima autoridad de la ciudad, compre terrenos, haga construir las viviendas que necesitan estos “servidores públicos” y se las entregue en una ceremonia normal, sin que ellos tengan lanzarse a la delincuencia.
El episodio es tan característico de la picaresca venezolana, que nadie sabía que había 13 edificios afectados que eran los únicos invadibles, hasta después que se formó el escándalo porque se estaba repitiendo, pero con Barreto a la cabeza, el fenómeno del 2005, cuando bandas capitaneadas por Yasmín Manuitt, Lina Ron y otros revolucionarios tomaron varios edificios en el centro y en Sabana Grande, lo cual terminó con enfrentamientos entre bandas , cinco muertos y Manuitt presa.
Mientras en el alto gobierno se formaba el zaperoco y Barreto empezaba a dar explicacio-nes de tipo legal por los medios de comunicación, los bomberos y los policías seguían ocu-pando los edificios que les gustaban. Cuando echaron para atrás la medida, para algunos de ellos fue demasiado tarde, Ahora hay 14 imputados .
Tal vez eso sea lo peor de este episodio tragicómico en que se ha convertido la búsqueda de vivienda en Venezuela. Tras el fracaso estrepitoso de la política de construcción del gobierno en los últimos siete años, que ha conducido a descabezar ministro tras ministro, forzosamente se han visto obligados a ofrecer lo que no es de ellos, lo que llaman apartamentos abandona-dos, que son edificios en remodelación o en construcción por privados o apartamentos en venta. Quién no quiera que le consideren un malandro transgresor y marginal, no debería convertirse en uno por obra de las exhortos del alcalde. Como siempre, el que paga el pato es el pobre.
Es bien desconsiderado y artero, no solamente lanzar a la gente a la delincuencia, sino hacer que familias completas salgan a la calle a buscarse apartamentos a la fuerza, exponién-dolas a agresiones, insultos, hambre y sed. Muchos de los apartamentos que han conseguido así, son cascarones en remodelación, sin posetas, ni tabiques, sin agua. ¿ Porqué los jerarcas del MVR , tan preocupados por la integridad del niño y del adolescente no se oponen a que estas personas arrastren a sus hijos a la aventura de asaltar a otros? ¿Saben lo que le cuesta a un niño vivir en un sitio donde es rechazado y donde no hay las condiciones mínimas para permanecer? ¿Hasta cuando engañan a los pobres, sabiendo que cualquier propiedad tomada así es absolutamente precaria desde el `punto de vista legal? Volver a otros criminales, ese es el nuevo invento: someter al ciudadano al desprecio de los otros, para alcanzar el derecho a la vivienda que este gobierno ha sido incapaz de proporcionarle en siete años. Ya lo dijo el Presidente, en su balance anual, haciendo un autoretrato: “No merecen llegar a la Presidencia quiénes les mienten a sus pueblos “.
Notas
1) “ Nos dijeron invasores porque no nos conocen”. Entrevista a Edwin Castillo, teniente coronel de los Bomberos Metropolitanos de Caracas . David González . El Nacional. B-21 130106.
Han cometido secuestros y proferido amenazas. Algunos de ellos, se quedaron en los apartamentos invadidos con sus familias y otros fueron desalojados los días siguientes por sus mismos compañeros y sancionados, según dice ahora el instigador de todos estos hechos, el alcalde metropolitano, Juan Barreto. Lo mas lamentable es que hayan sido precisamente los bomberos y policías, a quiénes la alcaldía empuja a violar la ley, amenazando y robando a las personas que juraron defender y proteger.
Hoy leo una entrevista a un invasor donde habla de su vida de sacrificio, de las veces que nos ha salvado la vida. Es teniente coronel de los Bomberos Metropolitanos, con 27 años de carrera. Dice el bombero con cara de yo no fui, que le dicen invasor “porque no lo cono-cen”. Pero es que precisamente el día o la noche que se presentó a la cañona, metiéndose en la propiedad de otros, botó sus 27 años de prestigio a la basura y nadie le va a creer que no es un salteador de caminos. Cuando a los bomberos les enseñan a abrir puertas y a quebrar ven-tanas, es para salvar vidas, no para robar propiedades.
No se sabe como es que unos hombres tan machos para presentarse en la noche a asustar a familias indefensas y a tomar propiedades por la fuerza, no le plantan cara al alcalde metro-politano, para que cumpla con su rol de máxima autoridad de la ciudad, compre terrenos, haga construir las viviendas que necesitan estos “servidores públicos” y se las entregue en una ceremonia normal, sin que ellos tengan lanzarse a la delincuencia.
El episodio es tan característico de la picaresca venezolana, que nadie sabía que había 13 edificios afectados que eran los únicos invadibles, hasta después que se formó el escándalo porque se estaba repitiendo, pero con Barreto a la cabeza, el fenómeno del 2005, cuando bandas capitaneadas por Yasmín Manuitt, Lina Ron y otros revolucionarios tomaron varios edificios en el centro y en Sabana Grande, lo cual terminó con enfrentamientos entre bandas , cinco muertos y Manuitt presa.
Mientras en el alto gobierno se formaba el zaperoco y Barreto empezaba a dar explicacio-nes de tipo legal por los medios de comunicación, los bomberos y los policías seguían ocu-pando los edificios que les gustaban. Cuando echaron para atrás la medida, para algunos de ellos fue demasiado tarde, Ahora hay 14 imputados .
Tal vez eso sea lo peor de este episodio tragicómico en que se ha convertido la búsqueda de vivienda en Venezuela. Tras el fracaso estrepitoso de la política de construcción del gobierno en los últimos siete años, que ha conducido a descabezar ministro tras ministro, forzosamente se han visto obligados a ofrecer lo que no es de ellos, lo que llaman apartamentos abandona-dos, que son edificios en remodelación o en construcción por privados o apartamentos en venta. Quién no quiera que le consideren un malandro transgresor y marginal, no debería convertirse en uno por obra de las exhortos del alcalde. Como siempre, el que paga el pato es el pobre.
Es bien desconsiderado y artero, no solamente lanzar a la gente a la delincuencia, sino hacer que familias completas salgan a la calle a buscarse apartamentos a la fuerza, exponién-dolas a agresiones, insultos, hambre y sed. Muchos de los apartamentos que han conseguido así, son cascarones en remodelación, sin posetas, ni tabiques, sin agua. ¿ Porqué los jerarcas del MVR , tan preocupados por la integridad del niño y del adolescente no se oponen a que estas personas arrastren a sus hijos a la aventura de asaltar a otros? ¿Saben lo que le cuesta a un niño vivir en un sitio donde es rechazado y donde no hay las condiciones mínimas para permanecer? ¿Hasta cuando engañan a los pobres, sabiendo que cualquier propiedad tomada así es absolutamente precaria desde el `punto de vista legal? Volver a otros criminales, ese es el nuevo invento: someter al ciudadano al desprecio de los otros, para alcanzar el derecho a la vivienda que este gobierno ha sido incapaz de proporcionarle en siete años. Ya lo dijo el Presidente, en su balance anual, haciendo un autoretrato: “No merecen llegar a la Presidencia quiénes les mienten a sus pueblos “.
Notas
1) “ Nos dijeron invasores porque no nos conocen”. Entrevista a Edwin Castillo, teniente coronel de los Bomberos Metropolitanos de Caracas . David González . El Nacional. B-21 130106.

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