sábado, noviembre 29, 2008

Un regalo para Rosales

Ocho horas de exposición mediática regaladas a Manuel Rosales, gobernador del Zulia, por los diputados chavistas de la comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional, son demasiadas, inclusive en un país como Venezuela, donde hay costumbre, porque el Presidente de la República, por ejemplo encadenó al menos durante tres horas diarias los medios de comunicación, los quince días anteriores a las elecciones regionales. Esta vez, en vez de demostrar que el líder de UNT es un corrupto, lograron que explicara sus políticas y sus beneficios a los policías zulianos y jubilados de la administración pública, mucho mejor que durante la campaña electoral.
Eso pasa por no hacerse una autocrítica y darse cuenta que estaban poniendo a un león, maracucho, pero león al fin y al cabo, al lado de unas ovejas que le permitieron decir lo que le dio la gana y enfrentar a sus acusadores, acusándolos, cuando menos de andar paseándose por Disneyworld y Las Vegas a espaldas de la Revolución y cuando más, de recibir dádivas de su gobierno y de haber sido despedidos, en el caso de Mario Isea por haber colocado en un banco dineros de la nación para ganar intereses en su beneficio.
Se burló de los interpelados como le dio la gana y dejó en evidencia que algunos de ellos van a acusar a los interpelados sin manejar siquiera el articulado de la constitución que corresponde a la discusión, como cuando uno de ellos le preguntó por las atribuciones de los gobernador de Estado, que por supuesto, están en la Constitución.
También dejó claro, cada vez que le preguntaron sobre la política de donaciones del estado Zulia, que no tenía ni de lejos comparación con la regaladora del gobierno nacional. Mientras él donaba carros desincorporados que valían cuando mucho 10 millones de bolívares, el Estado venezolano regala cientos de millones de dólares a alcaldes bolivianos, nicaragüenses, a cadetes de escuelas navales del sur y a presidentes en ejercicio.
Total, veinticuatro diputados utilizaron todo el día en la interpelación, meses en la averiguación y el resultado fue que el centro de la acusación un carro viejo de 10 millones de bolívares, su color, su nuevo dueño y los usos me imagino pecaminosos que tendrá en este momento. Nadie entre ellos, por supuesto, imagina empezar siquiera una investigación sobre el millón de dólares que llevaba Guido Antonini Wilson en su maleta a Argentina, en un avión de Pdvsa.
Me imagino que a estas horas deben estarse arrepintiendo de haber invitado a Rosales. Que torta.

domingo, noviembre 23, 2008

Lluvias de memoria

A 10 años de la tragedia de Vargas sigo con la misma incertidumbre. Cuando llueve mucho y parpadean los bombillos y la computadora. Recuerdo una reportera estrella, de sucesos en El Nacional, que me llamó a las siete de la noche a la redacción, desde su casa en la Guaira, para reportarse que había llegado bien, pero que se estaba yendo la luz a cada rato. La casa y el mundo se le vinieron encima un cuarto de hora después, fue evacuada y fue a tener a Margarita. Su casa y sus animales fueron sepultados por el lodo de Vargas, la tarde lluviosa de la tragedia.
Entonces, como hace unos días, había una incesante palabrería de fondo, proveniente del gobierno que no dejó saber que exactamente pasaba en Vargas, estado que se convirtió en un ícono de la tristeza nacional, sino unos días después.
Mas allá, conservo recuerdos de otras lluvias que afectaron Gramoven, un barrio del oeste de Caracas, cuyos habitantes habían medido el tiempo entre el aplastamiento probable y el que ellos necesitaran para agarrar a un hijo de cada mano y salir corriendo. Interpretaban las grietas de la pared, como otros leen las palmas de las manos.
El problema era con quiénes tenían mas de dos niños. Cuando uno le preguntaba con quién saldrían primero, se reían con esa inconciencia de quién se bate día a día con la muerte.
Se diría que diez años después, con esa dedicación a la pobreza que ha tenido Venezuela, habríamos cambiado, pero no, se siente el mismo recelo, el mismo escalofrío antes las lluvias prolongadas. Las autoridades no se enteran de que pasa. Los bomberos no pueden llegar, se inundan los mismos sitios. Siguen las cadenas gubernamentales donde los protagonistas conversan y actúan como si existieran en un mundo paralelo.
Es increíble que en el sureste, fuera la Limonera , precisamente, el tema de tantas reuniones vecinales de tantos años, el sitio que haya dado mas preocupaciones.
Tantos años hablando de que allí habría una desgracia y los constructores, en una época de la “cuarta “y ahora de la” quinta”, no dejan de ofrecerles casas a una clase media ávida de status y carente de techo, rodeada de ranchos carentes de status y llenos de techos, de cartón o de zinc.
Mis recuerdos de lluvias intensas en Caracas no han cambiado, Siguen impregnados de zapatos y pantalones enchumbados de lodo, de mujeres llorosas, de hombres que juran que alguien les tiene que devolver su casa, de familias completas que se agarran de un techo y prefieren morirse agarrando sus cartones y sus cobijas, antes que convertirse en el sinónimo de paria en Venezuela, en damnificados. De otros como yo, que se estremecen desde su oficina protegidas del frío y la lluvia, pero no del dolor, la escasez y la desesperanza interminables en Venezuela.

sábado, noviembre 15, 2008

La persecución del café

Había decidido no esforzarme tanto en la persecución del café porque en fin, la cafeína no es precisamente recomendable, hay que ser mas saludable, tomar menos café negro, etc, etc. Pero persistí, día tras día. Y al preguntarme porqué, me di cuenta que en Venezuela se está disparando un curioso hábito, cada vez que algo falta en los anaqueles. Son unos nervios que lo agarran a uno por encontrar lo desaparecido y lo arrastran por media ciudad, buscando un cuartito de kilo de café, pero no instantáneo, no, del de verdad.
Uno es capaz de visitar cinco supermercados e ir cada vez mas lejos, emperrado en dar con la dichosa bolsita y llegar a casa, triunfante, contando el angustioso, largo y sudoroso periplo ( En Caracas hemos estado entre 28 y 32 grados a la sombra en el último mes).
Una amiga, buscando un repuesto para su carro ( ustedes me dirán si es de primera necesidad e indispensable ubicar uno de los espejos, no precisamente el retrovisor) recorrió desde Bello Monte hasta la avenida Libertador en casi dos horas y media en subida. La tesis era la misma: “Déjame ir un poquito mas arriba”.
Esta pulsión la potencian las declaraciones de los ministros y algunos empresarios, que aseguran que de todo hay, que lo que pasa es que uno no lo ve, o acaba con las existencias a punta de compras “ nerviosas.
Y eso, se los juro, lo desespera mas a uno. Porque la mayoría de la gente que piensa que estos ministros y productores son gente seria, les creen y son capaces de formar grandes zaperocos en los supermercados, abastos y puestos de buhoneros, porque están seguros de que los vendedores los están es engañando y tienen escondido el café, la leche descremada o la arena para gatos detrás de la puerta y no lo quieren vender.
Ahora que viene la temporada de hallacas, no hay alcaparras ni para remedio, Y ustedes dirán. ¿ pero que le dio a esta mujer, que importa que no haya alcaparras? Y saltará otra señora a decirme que ella siempre encuentra. Pero yo, señora, YO, no encuentro.
Y ahí es donde usted ve las desviaciones del capitalismo claritas. Yo he sido criada toda mi vida en esa doctrina y por eso quiero que haya de todo, de varias marcas y que no me vengan con eso de que el desarrollo endógeno, porque en cualquier país civilizado debería haber desarrollo endógeno, exógeno y extraterrestre suficiente para comprar lo que a uno le diera la gana, si se ha ganado el dinero suficiente para comprárselo . No hay derecho a sentir eso que experimenté cuando fui para Cúcuta el año pasado, que está llena hasta los tequeteques de comida, ropa, zapatos, juguetes. Ahí es donde se ve la diferencia con Caracas.
La solución no es tampoco decir que entonces uno no toma café, sino té. O que deja el carro sin espejito de ese, porque con pegarle otro cualquiera con pegaloca sirve igual… O que cual es el problema con las alcaparras, que total, saben saladísimas.
No me voy a acostumbrar a vivir en la carestía, porque uno se siente horrible y menos porque haya una disposición general socialista a proclamar que mientras mas pobre mas virtuoso se es y mas feliz . Esas son zarandajas Y si no, mire usted al Presidente, que es socialistísimo y anda bien vestido y muy bien comido, por lo rozagante que dice el peso de su baño que está.
La desaparición de productos básicos ha sido una constante de este gobierno, tanto como la de aquellos no básicos, como la de ciertas marcas de maquillaje, de whisky , de zapatos. Los libros que no llegan porque no le dan cupo a los libreros para traerlos. Esas limitaciones socialistas señores, que nos hacen la vida miserable y pretenden que las pasemos en silencio, propuesta a la cual hay que resistirse. Quiero mi café en todas las presentaciones, quiero leche descremada, aunque a mi no me guste tanto, necesito crema para la cara que no cueste un ojo de la ídem gracias a Cadivi y pare usted de contar, tengo mi lista personal, por si la quiere ver.

sábado, noviembre 01, 2008

Utilidades y Halloween, adelante en las encuestas

En la mañana, a través de la vidriera de la peluquería, me sorprendió ver a una horrible mujer, de enormes uñas verde oscuro y ojos embadurnados de un azúl eléctrico y estremecedor, probarse ante el espejo una extravagante peluca de pelo largo y negro, rematada por un velo naranja. Cuando me vio, sonríó y agitó las uñas. Claro, me di cuenta cuando se me pasó la extrañeza que estaba rodeada de bombas y serpentinas, negras y naranjas, remedando un halloween tropical en el salón de belleza. En la tarde, me encontré en el metro otra menos pintorreteada, con un sombrero parecido a una auyama grandota y picuda sobre una peluca negra y blanca. De vuelta a casa, un padre cansado llevaba de la mano a su pequeño demonio, vestido con una especie de falda tubo y medias negras, colgando en un brazo su máscara negra y gris .
Sí, el Halloween parecìa la principal preocupacion en Caracas ese viernes de quincena, en que los trabajadores suspira por un adelanto de las utilidades, en vista que se acerca un fastidio que llaman elecciones.
No me creerán, pero así se desenvuelve la campaña electoral de mi país. Los políticos hacen llamados ansiosos a los probables testigos de mesa. Las autoridades del ejecutivo, las electorales y judiciales amenazan a los candidatos de la oposición y lo que acaban a unirse a esas filas, aunque se empeñen en llamarse “chavistas críticos”. La televisión se ha vuelto fastidiosísima, obligada a pasar a Chávez, a toda hora, vestido de rojo, cantando y pegando saltos con sus ministros y candidatos, enlazados todos como por una gran cadena que los hace danzar a un son altisonante y aparentemente amenazador.
Mucho ruido y pocas nueces. Ruido también por parte de las encuestadoras, de los políticos de la oposición, que no se atreven sino a gaitazos, merengazos y todo “ lo que le gusta a la gente” a tratar de ganar. Hay pocos ataques a fondo, excepto obligados por los insultos presidenciales que tampoco se van a otro fondo que el que puedan tener las groserías.
No hay una denuncia sustentada por parte del Presidente ni un ataque verdadero en la calle a las tremendas carencias del gobierno por parte de la oposición.
Mientras, el halloween y las utilidades van ganando las encuestas en cuanto a la preocupación popular “ positiva”. La “negativa”, esa que todo el mundo quiere olvidar vistiendose de bruja y gastando los últimos realitos, porque mañana quién sabe, sigue igualita.
De las carencias , dolores, retrasos,estafas e injusticias, al parecer pocos se ocupan.
Los que debieran ocuparse, están realmente muy ocupados, colocando escaleras, pancartas, haciendo que la gente salga vestida de rojo, de azul, de verde o de blanco a pegar mas saltos, mas brincos, con cara de alegre. O a llenar las plazas para darle vivas a los candidatos, poniendo cara de que vivimos en Suecia o en Francia y de verdad sólo debemos preocuparnos por una mejor distribución de los impuestos o de los cuatro proyectos que hay para mejorar los parques, ya preciosos de una ciudad imaginaria.
En fin dolores, de este siglo XXI en Venezuela, donde mejor es pensar en divertirse por una noche, que molestarse porque nadie le explique a uno, ni encabece protestas efectivas porque cada rato se se va la energía, los celulares dependen de un cable de fibra óptica que no se sabe como se rompe, van bajando los precios del petróleo a una velocidad de infarto y nadie explica que hacer. No hablemos del muerto a cuchilladas o a balazos de todos los días, del robo interdiario, de la estafa bien administrada con permiso gubernamental.
No importa que de repente caigamos colecivamente en la posesión de una hermosa libreta de racionamiento, administrada por los genios que acompañan al comandante Chávez especialistas en meter la pata y dejar que escaseen por meses los bienes de primera necesidad. Nadie nos dice que pasará si se llevan nuestros ahorros en un corralito financiero o si nos están preparando cuidadosamente una devaluación socialista que nos deje aún mas abajo en el esterero.
Vivimos un mundo de adivinanzas políticas y sociales, pasamos por caminos sembrado de interrogantes, porque las de antier se suman a las de hoy. Todavía no se sabe quién mató a nuestro emblemático muerto, el fiscal Anderson. Vivimos en un mundo donde la Superintendencia de Bancos investiga por años a grupos económicos por legitimación de capitales, pero nadie le dice nada al ahorrista (no vaya a ser cosa que se angustie), estamos rodeados de políticos bandidos, que el gobierno descubre apenas tres semanas antes de las elecciones en las que son candidatos. Tenemos un presidente que en plena crisis económica mundial sigue insistiendo en su papel de gran elector latinoamericano, sin querer darse cuenta de que su club de filiales en las presidencias de cada país aparentemente amigo, le harán el feo, igual que le han hecho los “amigos” de los hombres del maletín, cuando se den cuenta de que el dinero empieza a escasear y los cheques de la embajada venezolana se hacen cada vez mas raros.
Que quedará de nosotros, pues tampoco se sabe. América Latina es experta en requeterevoluciones que traen y llevan en oleadas a las sociedades por la modernidad, la discordia y el miedo. A la expectativa estoy. Perdonen que no les hable de la belleza, la inteligencia, la democracia, lo maravillosos que somos y demas zarandajas. Que otro tome esa tarea pesada sobre sus hombros. Es mejor hablar de la efímera magia del Halloween.