Feliz cumpleaños, Kristallnacht.
Fue cuando el dirigente comunista, Oscar Figuera comentó aquello, en ocasión de las bombas lacrimógenas lanzadas contra Globovisión:
“No, de verdad, no entiendo esa alharaca, que por dos bombitas lacrimógenas que alguien se le ocurrió ponerlas allá, en Globovisión, ustedes vayan a decir que le iban a hacer un atentado, que le iban a volar Globovisión. Esas acciones, son producto de las provocaciones que en el seno de Globovisión se desarrollan. Entonces, quién provoca, tiene respuesta”.
Inmediatamente sus palabras me trajeron a la cabeza varias imágenes. Una, la de las fotos de un reportaje sobre el caso del colectivo La Piedrita publicado en El Nacional y en El Universal y la indiferencia casi total que produjo en la población y en las autoridades competentes, el cuento de como se comporta ese grupo de acción directa, que tiene un barrio de su propiedad en el 23 de Enero. Allí, posteriormente le echaron una amenazada magistral a una reportera de El Nacional, a quién habían secuestrado y además, prohibido que volviera al 23, especialmente a “su” territorio. Luego, mantuvieron un enfrentamiento donde hirieron a 16 policías y en ocasión de la cobertura de una manifestación de vecinos por sus derechos, intervinieron violentamente y prohibieron las declaraciones, robando las cámaras y micrófonos a la reportera Mayela León, de Globovisión. También le han lanzado bombas a ese canal ( las dos “bombitas” de Figueras) .
Y ellos, o un grupo muy parecido lanzó otra lacrimógena contra la redacción de El Nuevo País. Finalmente atacaron el edificio donde vive Leopoldo Castillo.
En el momento en que publicaron los primeros reportajes, no hubo casi reacciones. Eso era algo folklórico, que “ solo pasa en los barrios”. “¡Ay que horror¡ , figúrate” dijeron algunos, igualito que cuando uno se entera que la gente en Africa se le tira a los camiones de la ONU para que le den comida o se mata al pasar una alambrada que la separa del agua.
Bueno, ahora le tocó a Chacao, a la cuadra donde vive Castillo. Yo les dije que estuviéramos pendientes de cuando estos tipos nos tocaran a la puerta. Y la están tocando.
Mi otro recuerdo irresistible fue la amnesia selectiva que se produjo en Alemania, en cuanto a las acciones violentas y masivas que allí se perpetraron contra los judíos. Dentro de un par de semanas, se cumplen setenta años, del asesinato de un oficial alemán, tercer secretario en la embajada alemana en París.
Se llamaba Ernst von Rath. Lo mató un judío de 17 años, hijo de uno de los 17.000 judíos polacos que fueron expulsados de sus casas en aquella época por el Tercer Reich. En Berlín, inmediatamente, los nazis empezaron a romper vidrieras de negocios judíos. Se produjo la misma reacción. “¡Ay, ¿ pero que importa una vidriera rota?. Total, ellos se los buscaron”.
Aquel desastre duró más de dos días. El 9 y el 10 de noviembre de 1938 hubo un número incalculable de vidrieras y ventanas rotas en las sinagogas, negocios judíos, centros comunitarios y casas de familia. Mataron a 96 personas, hubo centenares de heridos, 1.000 sinagogas quemadas, 7500 negocios incendiados.
Hoy el episodio se conoce como Kristallnacht, la noche de los vidrios rotos. Fue provocada por otro grupo de acción directa, las SA o guardias de asalto y por oficiales del partido nazi. Ocurrió en toda Alemania.
La prensa oficial lo explicó como un arranque “espontáneo de violencia pública”. Como según el gobierno, los mismos judíos tenían la culpa de haber provocado el pogrom, les impusieron una multa de mil millones de reischsmarks, alrededor de 400 millones de dólares de la época y confiscaron los pagos que las aseguradoras debían hacer a las víctimas, haciéndolos pagar personalmente el costo de reparar los destrozos. Luego, vino una ola de legislación antijudía. Se forzó la arianización, es decir, la transferencia a propietarios gentiles de todas las empresas de propiedad judía, usualmente por una fracción de su valor real, hubo cierre de escuelas judías, expulsión de niños judíos de escuelas públicas, exclusión de los centros de trabajo.
Bueno, no me parece que haya en el fondo mucha diferencia entre el razonamiento de Figuera, acendrado comunista y sus primos ideológicos, los fascistas. Total, son dos corrientes políticas muy similares. Ambas vienen del movimiento obrero y se denominan socialistas, las dos han producido gobiernos estatistas, totalitarios y dictatoriales, las dos han producido genocidios justificados para conservar revoluciones que nunca han tenido una expresión auténtica, real y terrena, porque siempre se las ha corrompido alguien. También produjeron un único líder máximo, único ejecutor del pensamiento único e intérprete de la voluntad del pueblo, llámese como se llame.
Para quiénes piensan que estoy exagerando, piensen la distancia que había del 23 de Enero a Chacao, ese día que nos enteramos en que consistían los colectivos armados de los superbloques y cuanto falta para que ese tipo de acciones, consentidas y auspiciadas por cómplices e irresponsables, tomen nuestra vida cotidiana.
“La violencia es lícita al servicio de la razón y la justicia”
José Antonio Primo de Rivera. Verano de 1934.
“No, de verdad, no entiendo esa alharaca, que por dos bombitas lacrimógenas que alguien se le ocurrió ponerlas allá, en Globovisión, ustedes vayan a decir que le iban a hacer un atentado, que le iban a volar Globovisión. Esas acciones, son producto de las provocaciones que en el seno de Globovisión se desarrollan. Entonces, quién provoca, tiene respuesta”.
Inmediatamente sus palabras me trajeron a la cabeza varias imágenes. Una, la de las fotos de un reportaje sobre el caso del colectivo La Piedrita publicado en El Nacional y en El Universal y la indiferencia casi total que produjo en la población y en las autoridades competentes, el cuento de como se comporta ese grupo de acción directa, que tiene un barrio de su propiedad en el 23 de Enero. Allí, posteriormente le echaron una amenazada magistral a una reportera de El Nacional, a quién habían secuestrado y además, prohibido que volviera al 23, especialmente a “su” territorio. Luego, mantuvieron un enfrentamiento donde hirieron a 16 policías y en ocasión de la cobertura de una manifestación de vecinos por sus derechos, intervinieron violentamente y prohibieron las declaraciones, robando las cámaras y micrófonos a la reportera Mayela León, de Globovisión. También le han lanzado bombas a ese canal ( las dos “bombitas” de Figueras) .
Y ellos, o un grupo muy parecido lanzó otra lacrimógena contra la redacción de El Nuevo País. Finalmente atacaron el edificio donde vive Leopoldo Castillo.
En el momento en que publicaron los primeros reportajes, no hubo casi reacciones. Eso era algo folklórico, que “ solo pasa en los barrios”. “¡Ay que horror¡ , figúrate” dijeron algunos, igualito que cuando uno se entera que la gente en Africa se le tira a los camiones de la ONU para que le den comida o se mata al pasar una alambrada que la separa del agua.
Bueno, ahora le tocó a Chacao, a la cuadra donde vive Castillo. Yo les dije que estuviéramos pendientes de cuando estos tipos nos tocaran a la puerta. Y la están tocando.
Mi otro recuerdo irresistible fue la amnesia selectiva que se produjo en Alemania, en cuanto a las acciones violentas y masivas que allí se perpetraron contra los judíos. Dentro de un par de semanas, se cumplen setenta años, del asesinato de un oficial alemán, tercer secretario en la embajada alemana en París.
Se llamaba Ernst von Rath. Lo mató un judío de 17 años, hijo de uno de los 17.000 judíos polacos que fueron expulsados de sus casas en aquella época por el Tercer Reich. En Berlín, inmediatamente, los nazis empezaron a romper vidrieras de negocios judíos. Se produjo la misma reacción. “¡Ay, ¿ pero que importa una vidriera rota?. Total, ellos se los buscaron”.
Aquel desastre duró más de dos días. El 9 y el 10 de noviembre de 1938 hubo un número incalculable de vidrieras y ventanas rotas en las sinagogas, negocios judíos, centros comunitarios y casas de familia. Mataron a 96 personas, hubo centenares de heridos, 1.000 sinagogas quemadas, 7500 negocios incendiados.
Hoy el episodio se conoce como Kristallnacht, la noche de los vidrios rotos. Fue provocada por otro grupo de acción directa, las SA o guardias de asalto y por oficiales del partido nazi. Ocurrió en toda Alemania.
La prensa oficial lo explicó como un arranque “espontáneo de violencia pública”. Como según el gobierno, los mismos judíos tenían la culpa de haber provocado el pogrom, les impusieron una multa de mil millones de reischsmarks, alrededor de 400 millones de dólares de la época y confiscaron los pagos que las aseguradoras debían hacer a las víctimas, haciéndolos pagar personalmente el costo de reparar los destrozos. Luego, vino una ola de legislación antijudía. Se forzó la arianización, es decir, la transferencia a propietarios gentiles de todas las empresas de propiedad judía, usualmente por una fracción de su valor real, hubo cierre de escuelas judías, expulsión de niños judíos de escuelas públicas, exclusión de los centros de trabajo.
Bueno, no me parece que haya en el fondo mucha diferencia entre el razonamiento de Figuera, acendrado comunista y sus primos ideológicos, los fascistas. Total, son dos corrientes políticas muy similares. Ambas vienen del movimiento obrero y se denominan socialistas, las dos han producido gobiernos estatistas, totalitarios y dictatoriales, las dos han producido genocidios justificados para conservar revoluciones que nunca han tenido una expresión auténtica, real y terrena, porque siempre se las ha corrompido alguien. También produjeron un único líder máximo, único ejecutor del pensamiento único e intérprete de la voluntad del pueblo, llámese como se llame.
Para quiénes piensan que estoy exagerando, piensen la distancia que había del 23 de Enero a Chacao, ese día que nos enteramos en que consistían los colectivos armados de los superbloques y cuanto falta para que ese tipo de acciones, consentidas y auspiciadas por cómplices e irresponsables, tomen nuestra vida cotidiana.
“La violencia es lícita al servicio de la razón y la justicia”
José Antonio Primo de Rivera. Verano de 1934.

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