sábado, noviembre 01, 2008

Utilidades y Halloween, adelante en las encuestas

En la mañana, a través de la vidriera de la peluquería, me sorprendió ver a una horrible mujer, de enormes uñas verde oscuro y ojos embadurnados de un azúl eléctrico y estremecedor, probarse ante el espejo una extravagante peluca de pelo largo y negro, rematada por un velo naranja. Cuando me vio, sonríó y agitó las uñas. Claro, me di cuenta cuando se me pasó la extrañeza que estaba rodeada de bombas y serpentinas, negras y naranjas, remedando un halloween tropical en el salón de belleza. En la tarde, me encontré en el metro otra menos pintorreteada, con un sombrero parecido a una auyama grandota y picuda sobre una peluca negra y blanca. De vuelta a casa, un padre cansado llevaba de la mano a su pequeño demonio, vestido con una especie de falda tubo y medias negras, colgando en un brazo su máscara negra y gris .
Sí, el Halloween parecìa la principal preocupacion en Caracas ese viernes de quincena, en que los trabajadores suspira por un adelanto de las utilidades, en vista que se acerca un fastidio que llaman elecciones.
No me creerán, pero así se desenvuelve la campaña electoral de mi país. Los políticos hacen llamados ansiosos a los probables testigos de mesa. Las autoridades del ejecutivo, las electorales y judiciales amenazan a los candidatos de la oposición y lo que acaban a unirse a esas filas, aunque se empeñen en llamarse “chavistas críticos”. La televisión se ha vuelto fastidiosísima, obligada a pasar a Chávez, a toda hora, vestido de rojo, cantando y pegando saltos con sus ministros y candidatos, enlazados todos como por una gran cadena que los hace danzar a un son altisonante y aparentemente amenazador.
Mucho ruido y pocas nueces. Ruido también por parte de las encuestadoras, de los políticos de la oposición, que no se atreven sino a gaitazos, merengazos y todo “ lo que le gusta a la gente” a tratar de ganar. Hay pocos ataques a fondo, excepto obligados por los insultos presidenciales que tampoco se van a otro fondo que el que puedan tener las groserías.
No hay una denuncia sustentada por parte del Presidente ni un ataque verdadero en la calle a las tremendas carencias del gobierno por parte de la oposición.
Mientras, el halloween y las utilidades van ganando las encuestas en cuanto a la preocupación popular “ positiva”. La “negativa”, esa que todo el mundo quiere olvidar vistiendose de bruja y gastando los últimos realitos, porque mañana quién sabe, sigue igualita.
De las carencias , dolores, retrasos,estafas e injusticias, al parecer pocos se ocupan.
Los que debieran ocuparse, están realmente muy ocupados, colocando escaleras, pancartas, haciendo que la gente salga vestida de rojo, de azul, de verde o de blanco a pegar mas saltos, mas brincos, con cara de alegre. O a llenar las plazas para darle vivas a los candidatos, poniendo cara de que vivimos en Suecia o en Francia y de verdad sólo debemos preocuparnos por una mejor distribución de los impuestos o de los cuatro proyectos que hay para mejorar los parques, ya preciosos de una ciudad imaginaria.
En fin dolores, de este siglo XXI en Venezuela, donde mejor es pensar en divertirse por una noche, que molestarse porque nadie le explique a uno, ni encabece protestas efectivas porque cada rato se se va la energía, los celulares dependen de un cable de fibra óptica que no se sabe como se rompe, van bajando los precios del petróleo a una velocidad de infarto y nadie explica que hacer. No hablemos del muerto a cuchilladas o a balazos de todos los días, del robo interdiario, de la estafa bien administrada con permiso gubernamental.
No importa que de repente caigamos colecivamente en la posesión de una hermosa libreta de racionamiento, administrada por los genios que acompañan al comandante Chávez especialistas en meter la pata y dejar que escaseen por meses los bienes de primera necesidad. Nadie nos dice que pasará si se llevan nuestros ahorros en un corralito financiero o si nos están preparando cuidadosamente una devaluación socialista que nos deje aún mas abajo en el esterero.
Vivimos un mundo de adivinanzas políticas y sociales, pasamos por caminos sembrado de interrogantes, porque las de antier se suman a las de hoy. Todavía no se sabe quién mató a nuestro emblemático muerto, el fiscal Anderson. Vivimos en un mundo donde la Superintendencia de Bancos investiga por años a grupos económicos por legitimación de capitales, pero nadie le dice nada al ahorrista (no vaya a ser cosa que se angustie), estamos rodeados de políticos bandidos, que el gobierno descubre apenas tres semanas antes de las elecciones en las que son candidatos. Tenemos un presidente que en plena crisis económica mundial sigue insistiendo en su papel de gran elector latinoamericano, sin querer darse cuenta de que su club de filiales en las presidencias de cada país aparentemente amigo, le harán el feo, igual que le han hecho los “amigos” de los hombres del maletín, cuando se den cuenta de que el dinero empieza a escasear y los cheques de la embajada venezolana se hacen cada vez mas raros.
Que quedará de nosotros, pues tampoco se sabe. América Latina es experta en requeterevoluciones que traen y llevan en oleadas a las sociedades por la modernidad, la discordia y el miedo. A la expectativa estoy. Perdonen que no les hable de la belleza, la inteligencia, la democracia, lo maravillosos que somos y demas zarandajas. Que otro tome esa tarea pesada sobre sus hombros. Es mejor hablar de la efímera magia del Halloween.