sábado, noviembre 24, 2007

Noviembre, mes horrible

La división en Venezuela empieza por casa. Cuando la familia decide actuar en contra tuya y lo hace público, verlo además en prime time por TV, debe ser extremadamente doloroso. Marisabel Rodriguez, la ex primera dama decidió abrirse, en contra del "papá de la niña", el Presidente de la República, y no conforme con darle una entrevista a Globovisión, el canal ultraescuálido, ahora aparece en las propagandas de Podemos, llamando a votar No.
Los compadres también son familia, como el general en jefe Raúl Baduel. Ve a decirle a tu compadre que está equivocado en algo tan profundo en Venezuela como si las decisiones de Chávez son buenas o malas. De ahi en adelante, o sigues discutiendo con él los fines de semana y te envenenas el dominó, el juego de béisbol, las carreras de carros o lo que sea a lo que antes iban junticos como uña y sucio, o le montas una trampajaula para sacarlo de tu vida para siempre. Es el caso del propio doliente, a quién se le ocurrió hacerle al general un juicio sumario en el Poliedro de Caracas que resultó revienta-compadres. Ningún compadrazgo revive después de eso.
Dígame Hans Dieterich, que resulto mas amigo de Baduel que del Presidente. O Maza Zavala, que recuperó el habla luego que se jubiló del BCV. O Margarita Lopez Maya, que admite las divisiones del chavismo delante de todo el mundo.
Para completar, los medios siguen a la ofensiva, porque a los ataques desde dentro de escorpiones, arañas y cuaimas, se unen a las noticias negras con la que colaboran especialmente los amigos. Ahí están los titulares gratis que obtuvo la loca de la casa, la diputada Iris Varela en la portada de El País de España y en CNN, el día en que decidió comportarse como una cualquiera golpeando a un periodista enemiguísimo del gobierno, que por supuesto se dejó patear, como víctima que es ante las cámaras de TV.
En realidad, parafraseando a la Reina de Inglaterra, Elizabeth II, este mes de noviembre es un mes" horribilis". Un desastre en lo nacional, con los chavistas de la base empezando a pensar seriamente en la abstención y sus dirigentes que no ayudan, poniendo la torta cada rato. Los desastres en lo internacional, se repitieron uno detrás del otro.
El Rey de España, don Juan Carlos, se cabreó en público y regañó al Presidente venezolano. Chávez, que no se atrevió a responderle. Peor, se excusó frente a su público que lo creía macho y respondón, diciendo que no lo oyó cuando todo el mundo los vio cerquitica en la TV, uno dejándose gritar por el otro. El mundo entero gozó después con el video, los pasodobles, los repiques telefónicos y las franelas.
La presidenta Bachelet, que siempre lo consintió, se puso furiosa porque le Chávez le convirtió su cumbre en un circo de tres pistas y le declaró a los semanarios de su país que ella también lo había mandado a callar.
Se va para Arabia Saudita y las cámaras de TV sacan al aire sus declaraciones sin permiso, justo a tiempo para oir al rey Abdalá contradiciéndolo por completo en aquello de usar el petróleo como arma política. Y cuando regresa a Venezuela, en la noche en que los estudiantes bolivarianos lo reciben cual general romano triunfante, para hacerle olvidar tantas tristezas y traiciones, el presidente colombiano, Alvaro Uribe lo saca de un solo trancazo del escenario que le había proporcionado la mayor parte de los títulos de portadas del mes de octubre: la mediación por los secuestrados colombianos.
Aún no termina noviembre ¿ Que mas le podrá pasar?

sábado, noviembre 10, 2007

La guerra universitaria

Ese día yo estaba dentro de la universidad, haciendo tonterías. Borré los detalles. Estaba metida en política, pero en los barrios. Trabajo de masas, se decía. Nada que ver con la universidad. En la escuela de Periodismo había dirigentes que luego fueron famosos.
Nosotros andábamos con "medias de seda", es decir, medidas de seguridad. Así si que mientras mas gafa luciese mejor. No asomábamos la cabeza en Comunicación Social para nada. Yo estaba paseandito en Periodismo cuando al otro extremo de la UCV, llegaron las fuerzas del orden. Apenas ví una pistola detrás de un árbol y luego , salí por las canchas de tenis para mi casa y no volví en mucho tiempo.
Pasaron meses. Gobernaba entonces Rafael Caldera. Apenas estaba en primer año de Periodismo.
Perdí un año, prácticamente. Pero no tuve entonces registros trágicos. La universidad era solo un campo de acción. Yo seguí trabajando en San José del Avila. Y con el tiempo me incorporé de nuevo a un campus descuartizado, donde la escuela de Comunicación Social había salido de la Ciudad Universitaria para establecerse en un horrible edificio industrial de Boleíta, adonde llegaba dificultosamente desde Catia todas las tardes.
Hoy esperamos nuevos allanamientos, de todas las universidades. No solamente de la UCV, para desalojar como se hizo en aquella época, lo que llamaba el gobierno focos de subversión. Y muchos años mas tarde, los allanamientos para mí significan otra cosa.
El control por el gobierno de un movimiento popular multifacético, cuyo rostro mas visible son los estudiantes. Como todos los gobiernos venezolanos, de la cuarta o de la quinta, siempre hay un militar de cuerpo o alma que cree que asustar o matar es lo único que hay que hacer para vencer. Esos bobos se irán para su casa, dicen. En enero, todo estará resuelto.
La solución de nuevo, es otra. Cerrar las universidades es enterrar la cabeza en la arena. Los ideologizados venezolanos de hoy , alumnos de universidades públicas y nacionales, empleados del gobierno, de la empresa privada, obreros, desempleados, no verán esta amenaza con indiferencia. El cierre de las puertas de las aulas de las universidades nacionales representa mas que lo que representó al final de los sesenta el quiebre de. la autonomía de la Central y la derrota definitiva de la izquierda insurreccional en ese enclave. Ahora se trata de un movimiento nacional de repulsa, cuyas manos no son sólo blancas. Se trata del inicio de una guerra en este momento universitaria, profundamente venezolana por los derechos individuales.