sábado, octubre 25, 2008

Cuando llegó la oscuridad

Iba subiendo por la escalera mecánica, cuando de un salto, la máquina se detuvo con un ruido delator. La luz se fue en todas las instalaciones del metro de La California y sólo puedo agradecer a una inmensa suerte no haberme quedado atrapada en un vagón, bajo tierra. Los viajeros salimos apresuradamente. La mayoría corrió hasta la parada más próxima, unos doscientos metros en un mediodía de 31 grados a la sombra, para saltar a la primera camioneta que nos sacara de ahí, antes que la otra penalidad que azota a los venezolanos en estos tiempos, nos alcanzara. Ya había unas nubes grises lo bastante amenazadoras que nos hicieron imaginar lo que sería quedarnos sin metro y sin camioneticas, violentamente mojados a diez kilómetros de nuestra casa. Porque como todos saben, basta que caigan dos gotas para que todos los choferes de la ciudad, que compraron camionetas de galleta, las escondan para que no se deshagan ante nuestros ojos.
Al final fue instructivo el viaje, porque un grupo de caraqueños de diferentes zonas de la ciudad, coincidieron casi sin pensarlo en una sola cosa: a todo el mundo lo sorprenden los apagones en cualquier parte, a cualquier hora, al estilo lo mas seguro es que quién sabe. Las fallas eléctricas se han hecho normales y nadie responde por ellas, ni informa cuando va a suspender el servicio en alguna parte, como lo hacía la Electricidad de Caracas, en manos privadas, que publicaba avisos en los periódicos cuando quitaba la la energía, así fuese en el barrio mas alejado. Salía un bombillo llamado K-listo, que le avisaba a uno con su sonrisita de caricatura.
Pero hoy, no. No hay K-listo que valga. Lo que abunda son unos irresponsables que están imponiéndonos por la via de los hechos apagones controlados ... Por ellos , por supuesto, para acostumbrarnos a la incertidumbre. Porque la idea es esa, atropellar y atropellar y luego acostumbrarlo a uno, como se acostumbran algunas mujeres golpeadas a las palizas de los maridos.
Al llegar a casa me enteré por un ama de casa furiosa que se encontraba en Puerto Ordaz, hablando desaforadamente en la televisión, que ellos tienen desde hace tiempo el mismo problema, “sólo que aquí se forma un zaperoco, sólo cuando se va la luz en Caracas”. Y tiene razón. Al día, siguiente, los vecinos de Lecherías, Anzoátegui, describieron adecuadamente y con una carga de arrechera sensacional, la incertidumbre, las pérdidas económicas y las frustraciones que trae estar sometido al castigo de estos apagones que acaban con los electrodomésticos, que nos atrapan en los ascensores, que nos impiden encontrar abiertas oficinas o negocios, con lo cual retrasan todas nuestras diligencias, que ponen en gravísmo peligro a los hospitalizados, que acaban con las cría industrializada de animales, que nos pone en manos de la delincuencia.
Para mas inri, el gobierno, sabe exactamente que lo que ocurre es que no ha hecho inversiones suficientes ni ordenó ni vigiló el mantenimiento de las centrales eléctricas, que están totalmente corroídas, como demostraron unas fotos absolutamente subversivas de Planta Centro que circularon hace unos meses. Ahora, para quitarse la mala imagen, se le ocurre poner presos a tres ingenieros de Edelca, una de las pocas empresas públicas de este país donde la mística y el orgullo de ser eficientes no ha sucumbido al vivalapepismo y al como vaya viniendo, vamos viendo bolivariano. Por supuesto, Puerto Ordaz, que es a los trabajadores de Edelca, lo que Mérida a los estudiantes de la universidad de los Andes, se molestó por la injusticia. Tanto, que los tuvieron que juzgar en l ibertad.
Con estas evidencias diarias, nos preparamos pues a enfrentar la oscurana, la de las mentes y la de la energía, cuya presencia en nuestras vidas dábamos por supuesta. Decidamos si lo haremos mudos.

sábado, octubre 18, 2008

Feliz cumpleaños, Kristallnacht.

Fue cuando el dirigente comunista, Oscar Figuera comentó aquello, en ocasión de las bombas lacrimógenas lanzadas contra Globovisión:
“No, de verdad, no entiendo esa alharaca, que por dos bombitas lacrimógenas que alguien se le ocurrió ponerlas allá, en Globovisión, ustedes vayan a decir que le iban a hacer un atentado, que le iban a volar Globovisión. Esas acciones, son producto de las provocaciones que en el seno de Globovisión se desarrollan. Entonces, quién provoca, tiene respuesta”.
Inmediatamente sus palabras me trajeron a la cabeza varias imágenes. Una, la de las fotos de un reportaje sobre el caso del colectivo La Piedrita publicado en El Nacional y en El Universal y la indiferencia casi total que produjo en la población y en las autoridades competentes, el cuento de como se comporta ese grupo de acción directa, que tiene un barrio de su propiedad en el 23 de Enero. Allí, posteriormente le echaron una amenazada magistral a una reportera de El Nacional, a quién habían secuestrado y además, prohibido que volviera al 23, especialmente a “su” territorio. Luego, mantuvieron un enfrentamiento donde hirieron a 16 policías y en ocasión de la cobertura de una manifestación de vecinos por sus derechos, intervinieron violentamente y prohibieron las declaraciones, robando las cámaras y micrófonos a la reportera Mayela León, de Globovisión. También le han lanzado bombas a ese canal ( las dos “bombitas” de Figueras) .
Y ellos, o un grupo muy parecido lanzó otra lacrimógena contra la redacción de El Nuevo País. Finalmente atacaron el edificio donde vive Leopoldo Castillo.
En el momento en que publicaron los primeros reportajes, no hubo casi reacciones. Eso era algo folklórico, que “ solo pasa en los barrios”. “¡Ay que horror¡ , figúrate” dijeron algunos, igualito que cuando uno se entera que la gente en Africa se le tira a los camiones de la ONU para que le den comida o se mata al pasar una alambrada que la separa del agua.
Bueno, ahora le tocó a Chacao, a la cuadra donde vive Castillo. Yo les dije que estuviéramos pendientes de cuando estos tipos nos tocaran a la puerta. Y la están tocando.
Mi otro recuerdo irresistible fue la amnesia selectiva que se produjo en Alemania, en cuanto a las acciones violentas y masivas que allí se perpetraron contra los judíos. Dentro de un par de semanas, se cumplen setenta años, del asesinato de un oficial alemán, tercer secretario en la embajada alemana en París.
Se llamaba Ernst von Rath. Lo mató un judío de 17 años, hijo de uno de los 17.000 judíos polacos que fueron expulsados de sus casas en aquella época por el Tercer Reich. En Berlín, inmediatamente, los nazis empezaron a romper vidrieras de negocios judíos. Se produjo la misma reacción. “¡Ay, ¿ pero que importa una vidriera rota?. Total, ellos se los buscaron”.
Aquel desastre duró más de dos días. El 9 y el 10 de noviembre de 1938 hubo un número incalculable de vidrieras y ventanas rotas en las sinagogas, negocios judíos, centros comunitarios y casas de familia. Mataron a 96 personas, hubo centenares de heridos, 1.000 sinagogas quemadas, 7500 negocios incendiados.
Hoy el episodio se conoce como Kristallnacht, la noche de los vidrios rotos. Fue provocada por otro grupo de acción directa, las SA o guardias de asalto y por oficiales del partido nazi. Ocurrió en toda Alemania.
La prensa oficial lo explicó como un arranque “espontáneo de violencia pública”. Como según el gobierno, los mismos judíos tenían la culpa de haber provocado el pogrom, les impusieron una multa de mil millones de reischsmarks, alrededor de 400 millones de dólares de la época y confiscaron los pagos que las aseguradoras debían hacer a las víctimas, haciéndolos pagar personalmente el costo de reparar los destrozos. Luego, vino una ola de legislación antijudía. Se forzó la arianización, es decir, la transferencia a propietarios gentiles de todas las empresas de propiedad judía, usualmente por una fracción de su valor real, hubo cierre de escuelas judías, expulsión de niños judíos de escuelas públicas, exclusión de los centros de trabajo.
Bueno, no me parece que haya en el fondo mucha diferencia entre el razonamiento de Figuera, acendrado comunista y sus primos ideológicos, los fascistas. Total, son dos corrientes políticas muy similares. Ambas vienen del movimiento obrero y se denominan socialistas, las dos han producido gobiernos estatistas, totalitarios y dictatoriales, las dos han producido genocidios justificados para conservar revoluciones que nunca han tenido una expresión auténtica, real y terrena, porque siempre se las ha corrompido alguien. También produjeron un único líder máximo, único ejecutor del pensamiento único e intérprete de la voluntad del pueblo, llámese como se llame.
Para quiénes piensan que estoy exagerando, piensen la distancia que había del 23 de Enero a Chacao, ese día que nos enteramos en que consistían los colectivos armados de los superbloques y cuanto falta para que ese tipo de acciones, consentidas y auspiciadas por cómplices e irresponsables, tomen nuestra vida cotidiana.

“La violencia es lícita al servicio de la razón y la justicia”
José Antonio Primo de Rivera. Verano de 1934.

sábado, octubre 04, 2008

El atropello como solución

El hostigamiento avanza: ante la chercha general por la “y que conspiración”
de los AT 4 que adornaban casas y oficinas de ex policías y ex oficiales
de la fuerza armada, operación que puso de bulto la chambonería de los hombres de inteligencia del gobierno, a la hora de inventar otra vez que a Hugo Chávez lo quieren matar con unos dispositivos descartables, viejos e irrellenables, no se ha encontrado otra manera de provocar a la oposición, sino hostilizar a los periodistas y dueños de comunicación que se les ha ocurrido ir a la Asamblea de la SIP en Madrid, como si fuera necesario en esta época reunirse físicamente con alguien, para llegar a acuerdos sobre materias tan graves como deshacerse de un Jefe de Estado.
No solamente han ideado fastidiar a la ida, sino a la vuelta, como hicieron con el profesor Heinz Sonntag, del movimiento 2D, a quién todavía no le ha llegado la disculpa debida de las autoridades migratorias, como es obligatorio hacer después de haber irrespetado a uno de nuestros intelectuales mas prominentes, al cometer esa idiotez de “cancelarle” el pasaporte a una persona, que seguramente lleva mucho más años siendo venezolano y formando gente por Venezuela, que los bárbaros que lo atacaron.
Abren taquillas especiales en Maiquetía para sacarle una copia al pasaporte del líder estudiantil Yon Goicoechea, se ponen a discutir con cuanto periodista conocido ven en las aduanas o lo nombran contribuyente especial del Seniat, para chequearlo cada tres meses. Expulsan a empujones y le inutilizan el celular a un conocido luchador internacional por los derechos humanos como José Miguel Vivanco, de Human Rigths Watch y a su segundo en la organización, Daniel Wilkinson.
Conducen a la brava al general Raúl Isaías Baduel, ex ministro de la Defensa, a un juzgado militar y no lo dejan terminar de hacer mercado en Maracay con su esposa, para llevárselo a Caracas y quejarse de que les faltó el respeto, aunque las cámaras de televisión registraron quién interceptó, quién empujó y quién maltrató.
Ya veníamos graves con los muertos y las acciones que se asemejan gravemente a las historias de los comienzos de la violencia política en otros países, que han pasado por un infierno. Tenemos a un abogado, columnista de El Correo de El Caroní, Eliécer Calzadilla con un tiro en la cabeza, asaltado poco antes de llegar al cine por alguien disgustado por sus columnas.
La fundación Makled fué quemada para acabar con las donaciones de sillas de ruedas, neveras y licuadoras que enfermaron tanto a escuálidos como a chavistas en tiempos de precampaña. Mas de veinte tiros acabaron con la vida de otro político, el presidente de la Federación de Centros Universitarios de LUZ, Julio Soto.
La solución que está de moda pues, está a la vista: cantidad de habitantes de este país
( dudo en llamarlos ciudadanos) creen que la mejor manera de arreglar las cosas a su gusto es la violencia. No tienen paciencia, no creen en los argumentos y menos en la tolerancia. Se acercan unas elecciones y hay críticas al gobierno por todos lados: se vive mal, se gana poco, la inflación nos abruma, los ladrones no nos dejan salir , el metro se para, la energía se va por horas y horas, mientras el gobierno regala nuestro dinero y encima se ríe de nosotros, como nos muestra el juicio de Miami, a uno que se hizo multimillonario a punta de los negociados que le proporcionó este gobierno. Oimos de triangulaciones entre la Disip, Pdvsa y un grupo de hombres que compraban a cien y vendían a un millón. Se les requería para todo: desde la Copa América hasta las casas uruguayas, pasando por hacerle llegar unos realitos a los candidatos amigotes y prestar sus empresas como fachadas para negocios ilegales.
La solución para que no hablemos y no pensemos en todas estas cosas ¿puede ser otra sino la brutalidad que hemos visto desplegarse mas y mas a medida que se acerca noviembre? Sí, los tenemos enfrente, reconozcámolos: quienes maltratan, se cansan de fingir democracia, les llega el tiempo de quitarse la máscara.