domingo, diciembre 17, 2006

Fantasmas políticos


La desaparición de los partidos venezolanos que dominaron la escena política desde 1945, está casi cumplida.

Su proceso de autodestrucción comenzó hace mas de veinte años, cuando la desconfianza en la política y en los políticos nos tomó por completo. Ellos lograron que la mayoría del pueblo venezolano prefiriese en el 98 a un líder autoritario que dijo que iba a acabarlos, debido a la corrupción que prohijaron y a su olvido prepotente de las mayorías empobrecidas, aún cuando en términos de obras cumplidas, hayan sido más solventes que el chavismo.

Los cascarones de AD, Copei, el MAS, terminan hoy de volverse polvo y decenas de opciones más pequeñas se sepultan inevitablemente. Los partidos minúsculos en votos caen por una pendiente mortal: cada vez obtienen menos fondos y menos militantes para subsistir.

Por supuesto, oímos los llantos de los fantasmas. De los que no saben que están muertos. Proclaman que entre todos los partidos minoritarios obtuvieron una tercera parte del voto de la oposición, tomando como las otras dos terceras partes las de Nuevo Tiempo y Primero Justicia.

Pero lo que de verdad deberían hacer sus dirigentes, es dejar que se desvanezcan esas viejas estructuras. Por eso veo un poco inútiles esas respiraciones de boca a boca que quieren practicar el ex diputado Alfonso Marquina y el ex candidato presidencial Manuel Cova para revivir AD o Luis Ignacio Planas, en Copei. Tal como me parecen lastimeras las convocatorias del MAS y de otros cuantas organizaciones tratando de portarse como si fueran importantes, cuando en realidad,. simplemente han sido sustituidos en la intención de voto del venezolano, por lo menos en el de oposición.

La razón es clara. Los partidos políticos que una vez consiguieron a sus militantes por medio de recorridos por todo el país, formando a dirigentes, haciendo mítines, organizando círculos de estudio, han sido sustituidos por organizaciones que usan métodos nuevos de convocatoria. En las grandes ciudades, el comunicador por excelencia es la TV. Los actos como mítines, marchas, concentraciones se hacen mediáticamente, llevando militantes de aquí para allá, convocando por los medios de comunicación. Sostener un partido cuesta muchísimo dinero, mucho tiempo y mucho esfuerzo. El acceso a los medios no es constante, conseguir militantes para hacer el trabajo en los sectores empobrecidos de Venezuela, donde está la mayoría de los votantes, tampoco. No sólo se necesita dinero, sino valor personal, decisión y capacidad de organización.

En un país más pequeño numéricamente hablando no fue fácil tampoco para Betancourt y Caldera construir organizaciones de millones de votantes. Ahora vivimos en ciudades exigentes y peligrosas . Para convencer a sus habitantes, se necesita algo más de lo que le han dado decenas de políticos, unos bienintencionadamente y otros no. Han vivido amarrados a sus escritorios, a sus reuniones de CEN y CDN, a sus actos internos, a sus pequeñas peleas y a sus convocatorias por los programas de opinión.

Hace tiempo que los fantasmas políticos dejaron los barrios , los centros comerciales de las ciudades, las calles y los verdaderos problemas de la gente.

Uno de los motivos más graves de manifestaciones en los últimos años, el de la repulsa a la delincuencia por el aumento de los homicidios , contó con la expresa petición de los organizadores, en su mayoría universitarios, de que no acudiesen políticos. No les prohibieron ir, pero tampoco se presentaron en las vigilias de los desesperados que piden casa frente a Miraflores, frente a Conavi, en El Rosal. No van a acompañar a los desesperados de las cárceles, a los golpeados en las minas de Bolívar, a los damnificados.

Es una actitud digna de lo que son, unos fantasmas . Así como no se aparecen para echar una mano en los problemas diarios, no llegan tampoco a la mente ni a la mano votante. Ahora les toca darse cuenta de su muerte, para que puedan irse en paz.

sábado, diciembre 09, 2006

El voto y la supervivencia


Este balance de elecciones, incluye apreciaciones que algunos pueden considerar poco halagadoras. Pero estoy convencida de que el pueblo venezolano que votó por el continuismo de Chávez, procedió de acuerdo a su costumbre en los últimos años. Votó consecuentemente entonces. No hay que sorprenderse de los resultados abstencionistas que le acomodaron mejor los resultados al chavismo, de la votación altísima de Chávez en zonas depauperadas como Vargas, de que Libertador que es una de las zonas mas sucias y olvidadas del país, que en Caracas, la capital internacional del crimen, se haya reforzado la unión del pueblo y el comandante.

Se trata de decisiones de un colectivo que decidió votar de acuerdo a sus intereses específicos, de acuerdo a sus problemas inmediatos, mal resueltos para el 80 por ciento de los electores que siguen pobres y desesperados, pero al fin y al cabo, que siguen siendo beneficiarios de un subsidio, de aquellas burusas de las que tanto hablaba el candidato de la oposición, Rosales. Y prefieren las burusas de hoy a un quizás democrático donde haya que construir trabajando y educándose duramente.. La libertad de expresión, la defensa de la democracia son para ellos además, palabras vacías..

Estamos en una situación, en la que tanto los pobres de solemnidad como una parte de la clase media consideró en primer lugar cuidar sus lazos con el gobierno, temió lanzarse a votar y a sacar de la primera magistratura a un hombre que les ha asegurado su amor. Y que les ha prometido que alguna vez cumplirá sus promesas de vivienda, seguridad y crecimiento económico. Es exigente, gritón, demandante e incumplido, pero algo tira detrás suyo. Para que lleguemos al nivel de subsistencia , eso sí, recordando siempre a quién se le debe el pan.

La clase media que se abstuvo o que votó por el candidato, defendió también sus intereses inmediatos, muy pero que muy respetables. Las relaciones con el estado, los contratos con el gobierno, la supervivencia de sus empresas y de sus empleados, que dependen de esos acuerdos, también valen en este contexto.

Los venezolanos quieren que les den para seguir viviendo de la teta del estado aunque no produzcan, chupando su pobreza rala y roja, de esas que le gusta al presidente observar, esas pobrezas dependientes a las que puede recoger y colocar como joyas que brillen en su manto real ..

No descarto, por otra parte, la existencia de miles de irregularidades que construyeron una trampa estructural para la oposición en el sistema electoral .Nunca me han aclarado como votante, que ha pasado con las migraciones electorales, en cuanto inciden los votantes extranjeros nacionalizados a la carrera ni porqué nunca se tomaron en cuenta ni se investigaron las presiones que se ejercieron sobre los funcionarios públicos para que votasen con el gobierno.. Recuerdo muy bien que cuando los rectores de varias universidades decidieron participar en la revisión del registro electoral y se compuso finalmente un escenario donde todos ellos quedaron fuera y dominaron la revisión los universitarios de todas las universidades dependientes del estado.

¿Ventajas del proceso para mí? Si las tiene y muchas. La primera de todas, reconocer quiénes somos. Unos electores que tienen el estómago como prioridad. Gente a la que le importan mucho menos que su subsistencia inmediata, si Venezuela se vuelve socialista al estilo marxista cubano o no, si los niños van a ser educados para hacer de ellos sujetos políticos desde pequeños, si la propiedad privada deja de ser un derecho tal y como lo conocemos. Si la fuerza armada está o no al servicio del partido del jefe del estado. Si a los presos políticos los parte un rayo. Todo eso no estuvo en discusión para muchos votantes. Solamente el apoyo a un hombre, independientemente de las consecuencias de su proyecto. Así, ya nos damos cuenta de que vivimos en una nación sin grandes motivaciones políticas, con cuatro millones de personas que son un capital de arranque. Para sacar a la mayoría del voto rojo, habrá que medir de nuevo cuando se vacían los estómagos, ponerse a salvo de los estallidos y construir a partir de lo que quede con aquellos , en minoría hoy, dispuestos a construir, a trabajar y a aprender de la modernidad.


sábado, diciembre 02, 2006

Venezolano, no héroe





Conminada por la realidad a hablar de las elecciones, prefiero conversar , en vez de sobre los resultados, que poco sabe uno cuales sean, sobre los efectos que tienen en un país dividido, cansado y pobre, después de 8 años de gobierno del comandante Chávez.


No es un secreto para nadie, que múltiples encuestas oportunistas ofrecieron distintos y distantes resultados sobre quién será el proximo presidente en los últimos días antes del

3-D.


Las predicciones, alocadas si se las ve en conjunto, por lo distintas, son fruto no sólo de la inconsistencia de los métodos que usan , sino de la avidez con la que aprovechan algunas empresas los encargos diversos, que vistos de lejos asemejan los requerimientos que se les hacen los clientes a los brujos.


En el clima tenso y de sospecha que han vivido los venezolanos en las calles en este proceso, las tienen duras los encuestadores, porque cualquiera, cuando alguien lo detiene en la calle o le toca la puerta , lo piensa cuatro veces antes de abrir o responder cualquier pregunta, aunque parezca de lo mas inocente. Las sospechas y los rechazos se redoblan cundo se es empleado público o si se vive en una zona popular.


En Venezuela es peligroso contestar cualquier pregunta, sin estar seguro de saber donde irá la información.


El trabajo cotidiano se ve afectado igualmente


Millones de empleados públicos o de empresas contratistas con el gobierno, ven multiplicados los escenarios en donde se les exige un cambio de conductas, para sintonizarlas mejor con los planes del partido de gobierno. Cada vez hay mas ocasiones en los cuales hay que manifestar la adhesión, justificar porqué le pagan a uno. Hay que ir a marchas, a mitines, firmar apoyos, votar, ponerse la franela roja. No en el trabajo, sino desde la casa. Si no hay un memorándum, un regaño o el despido.


Las elecciones han llevado alguna esperanza de cambio al corazón de los miles que están enfrentados con el gobierno actual y que han pasado unos años negros en la oposición y a veces hasta en el ostracismo o en la cárcel. Perseguidos, ellos y su familia. Inundados de rabia y muchas veces de odio. Para empezar los veinte mil despedidos de PDVSA por el paro petrolero, de quiénes nunca me olvido .


Hay otros, que tienen al revés, su esperanza puesta en que al final, este gobierno le solucione las cosas. No lo ha hecho aún,pero lo hará. No me ha dado la casa, me han botado los papeles,pero me los darán y podré salir del rancho. Me cortaré las venas para que el comandante sepa que estoy allí. Y que gane Rosales, para ellos, es una incertidumbre. Por eso, a última hora se multiplicaron las manifestaciones, las huelgas de sangre, las protestas. Antes de que pase nada, que me den lo que me deben.


Del mismo terreno del chavismo hay quién juega a dos bandas. Aquellos que protestan por un lado para que Chávez les de casa y al mismo tiempo hacen cola para obtener Mi Negra. Los que son rojitos por fuera en los ministerios y en las escuelas, y son azulitos por dentro, dispuestos unos a la revancha y otros a no dejar de lado el estipendio, el pago, el contrato, porque el gobierno, sea el que sea, no puede dejar de darles.

En ese grupo están , por cierto, unos cuantos gobernadores, que están dispuestos a rosalearse , al mismo tiempo que a negar que alguna vez pensaron en voltear a Chávez.


Y del lado de la oposición, aquellos que se llenan la boca diciendo que hay que salir de Chávez, quién casualmente es el mismo hombre al que les unen los contratos, las líneas de vida para continuar con su empresa, grande o pequeña, aquellos que sobrevivieron al paro y aunque odian los métodos, registran que les ha ido , pero que muy bien.Son aquellos que hablan de ideología, pero que toleran la contraria, siempre que los resultados financieros sean positivos. Si la cosa se pone color socialista, siempre tienen tiempo y modos de volverse transparentes transnacionales.


En fin, las elecciones venezolanas son una verdadera lección para todos. Una lección de vida. No todo es blanco o negro, azul o rojo. Se trata de un episodio donde están en juego millones de aspiraciones individuales contra las generales, una apuesta de las supuestas grandes ideologías que se proclama que están en juego en Venezuela y en la que la apuesta personal en mi caso, tiene la mayor validez. Cada vez que los venezolanos nos equivocamos es cuando confundimos nuestros intereses individuales con el de los héroes.