sábado, enero 26, 2008

Unete a la Red de Inteligencia Alimentaria

Ella, el y yo pertenecemos a la misma red. Lo mejor de todo, es que los miembros no se conocen, pero trabajan mejor que las antiguas células del PCV. Mas bien, sus miembros se reconocen aunque no se hayan visto nunca y se tienen una confianza sin límites. Pueden no volverse a ver, pero guardan en su memoria la información que les dan como si fuesen diamantes. La transmiten instantáneamente utilizando todos los medios de comunicación a su alcance : boca a boca, correo, e-mails, celulares, walkie-talkies, radio, cine, libros, revistas, periódicos y TV.
Ibamos casi corriendo a la hora del almuerzo hacia mi casa, cuando una de nuestras militantes nos interceptó con toda confianza en el pasillo, después de reconocernos de una sola una mirada. El y yo la oimos y le respondimos sin vacilar. Cada vez que me acuerdo del episodio, me convenzo que nuestra organización es una de las más importantes y de enorme capacidad de penetración ideológica en Venezuela.
“¿ Encontraste huevos en El Dorado?”, preguntó. Le contesté que no había ido todavía para allá , aprovechando que un viernes de no-quincena, al mediodía, no habia casi gente en el CADA. Le informé que sí había encontrado latas de leche evaporada. Entonces, el chamo que llevaba el carrito con las bolsas, nos interrumpió para decirnos, que a lo mejor ahorita no había huevos, pero que ya los “estaban sacando”.
Ella no dijo ni adiós, salió disparada, mientras el chamo me aconsejó que volviera a la tarde para llevarme los huevos.
Uno de los empleados de seguridad del otro supermercado, cada vez que me ve, me da un informe pormenorizado y hasta me aconseja en que pasillo debo ponerme, a ver si agarro unas bolsas de azúcar, de café, de harina de trigo o de leche descremada, sobre todo si ve que ando despistada, viendo para el lado que no es.
Fue el mismo que me avisó que el azúcar a veces lo tienen las cajeras y no los estantes.
Funciona también para el whisky, que a veces viene en paquetes de a dos botellas, mas baratos por parejas, pero se desaparece en media hora si no estás "pilas".
Mis vecinas usan mucho el celular y el boca a boca. Nos repartimos las cargas. “Cómprame harina si vas al mercado, que yo aquí te la pago”. O,” ¿que viste en Guaicaipuro?” Y vuelvo a contar mi impresión del sábado pasado: que no vayas, que daban lástima esos pobres hombres, a quiénes les quitaron la concesión de los huevos, sentados al lado de un montón de cartones, con caras de ponchados, mientras en los puestos cercanos, los carniceros sólo vendían panza, como que si toda Caracas fuera a hacer un único e inmenso mondongo. Otras tradicionales vendedoras de huevos no habían cerrado, sino que dedicaban sus esfuerzos a la venta de los huevos de codorniz, mientras la señora que muele café de aroma delicioso había cerrado desde temprano. Pollo, ni de casualidad, algunas tristes muestras de alas y patas, rodeadas de alguno que otro rollo prefabricado . Pescado sí y vegetales también.
El taxista que me llevó a la casa, que también pertenece a la red, empezó el interrogatorio en lo que me monté en su carro. Me oyó con atención y me dio el informe de la señora que había ido al SuperMercal a buscar leche y después de tres horas de cola, las bolsas se acabaron en sua narices. Conclusión: no es seguro que si te pones en un cola del gobierno, te den lo que han ofrecido. Después de asegurarle que estas desapariciones forzosas, estos daños colaterales no eran sino una campaña del gobierno para volvernos vegetarianos a juro, porque esa conversión era parte de las bases de autosuficiencia alimentaria del Socialismo del siglol XXI, me miró para saber si le estaba hablando en joda o en serio y ante mi cara de vieja jugadora de póker, concluyó sentenciosamente “ Hasta ahí llegamos, porque a mí me gusta mi parrillita”
En fin, para darles una idea de de la profundidad logística de nuestra red, les cuento que tenemos nuestros planificadores de abastecimiento, cuyos consejos invaluables hacen que con meses de anticipación, muchos de nuestros miembros sepan cuando y porqué escasearán las cosas, mucho mejor que el ministro de Alimentación y el jefe de Mercal, para no hablar del Pdvso que le hace mercado al Presidente en el sur de la Florida. Son los miembros mas antiguos y sabios de la organización. Usted les ve los estantes de la cocina y están llenos de leche, huevos, café, azúcar y de repente, sal. Y uno le pregunta ¿Y tanta sal para qué? Y le dicen a uno como con lástima. ¡¡Mija ¡¡ ¿y tu no sabes que en abril no va a haber sal?. Ve comprando”. Y así.
Bueno, para finalizar. Les cuento que cada día se van afiliando más personas a la Red, en vista de la situación neocubana en términos de comida y medicinas que nos agobia. No se preocupen, no es necesario firmar nada ni llenar planillas, con la intención basta. Sólo piénselo y usted ya es miembro pleno de la RIA ( Red de Inteligencia Alimentaria por sus siglas en criollo). Un saludo cordial a los nuevos integrantes,

sábado, enero 19, 2008

Voten por Laura

A principios de este año de elecciones, ya empezaron a postularse los candidatos a ganar alcaldías y gobernaciones. Se presentan al país cuando los ciudadanos capeamos una tormenta diaria, en la que enfrentamos esas cosas menores para el Presidente de la República, como el desabastecimiento, la suciedad de las grandes ciudades venezolanas, el escaso abastecimiento de agua, los robos continuos, las trancas del transporte, la reincidencia de epidemias, el ausentismo escolar, el embarazo adolescente, es decir, en pocas palabras, la dificultad creciente de vivir en este país.
Me dirán ustedes que pocas de esas cosas le toca resolverlas a alcaldes y gobernadores. ¡Que equivocados están¡. Si a Freddy Bernal - yo vivo en la gran Caracas- se le hubiera ocurrido alguna vez ponerse a limpiar a la ciudad en vez de politiquear descaradamente, enfrascado como siempre ha estado en su eterna lucha con el alcalde mayor Barreto y la mejora de su ubicación en la jerarquía del chavismo nacional, no tendríamos al municipio Libertador vuelto un chiquero de lo peor, con las luces nocturnas sólo disponibles cuando hay visitantes extranjeros. Ni a los ladrones campeando por sus fueros en todos los rincones oscuros de nuestras esquinas.
Después de ocho años, a Bernal se le ocurrió quitar a los buhoneros de las calles, primero a los de Sabana Grande y después a los de las demás aceras del resto del centro de la ciudad. Se ve que el tipo es rápido. Pero como les prometió ubicarlos en centros comerciales especiales para ellos y no se los ha construido, tenemos como resultado una guerra de baja intensidad en las calles, que debemos soportar expectantes, no sea que nos agarren en este enfrentamiento entre bandas -la de Bernal y las de los buhoneros- a nosotros, como espectadores gafos, que al final es lo que uno se convierte cuando se muere de un tiro en el pecho por un pleito que no es de uno.
No hablemos del Alcalde Mayor, que se jacta de su gran trabajo en una rueda de prensa de principios de año, olvidándose de que no sólo no le paga a las enfermeras de los hospitales municipales sino que ha sido denunciada por intentar hacer política con los niñitos de sus 80 escuelas municipales, metiéndole papelitos en las galletas que regala en la merienda, para hacerle propaganda descarada al Presidente de la República. Que ha dotado a cantidad de malandros de motocicletas, con la que atormentan a los caraqueños cuando hay cualquier mitin o demostración política, de oposición o del gobierno, llamadas popularmente "las moticos". Los tipos amenazan, disparan , hostigan, con carnet de la alcaldía. Por su puesto le hacen asimismo con su actitud, propaganda a una de las autoridades mas criticados del país incluyendo al Presidente Chávez, que le dijo con sorna en público que podía competir en unos comicios para virrey de Los Roques con bermudas y todo.
¿Que ofrece a la oposición.? Hasta ahora un acuerdo unitario en puertas y algunos nombres salteados, que si William Ojeda por UNT, que si Stalin González, por 100% Estudiantes. Nadie que sepa realmente de gobernar ciudades, que eso es lo que son los municipios de Caracas, mas grandes que cualquier capital de estado del interior, mas levantiscas, violentas, cochinas y desamparadas.
Hacerle cariñitos a las ciudades no se estila por aquí. Todos - incluyéndome- están más preocupados por el rescate de los secuestrados colombianos, por el realero que le estamos drenando a Cuba y a Bolivia, por las declaraciones del Presidente y su idilio con Naomi Campell, que porque laven a Caracas con agua y jabón todos los días, a ver si se contribuye en algo con la disminución de las epidemias que nos están diezmando: el dengue, la tuberculosis, el mal de Chagas.
Yo tengo mi candidata. Es una exitosa gerente de condominio, una mujer de familia que se entiende con los plomeros, con los vendedores indeseados que llegan al edificio, que mantiene los jardines preciosos, a quién nunca le falta comida en su casa, porque se adelanta a los desabastecimientos ( sabe de logística), que se cuadró en una lucha con unos albañiles porque dejaron desnivelada la entrada de las residencias y les ganó de calle. Que se sabe los precios del cemento, de los bloques, cuando ganan los obreros y como entenderse con todos los problemas de su calle. El frente del edificio siempre está inmaculado. Que conoce a sus vecinos y los oye sin molestarse, es ejecutiva, rápida, limpia y cortés. Tiene siempre una mano extendida hacia los desamparados, paga a tiempo sus deudas y los sueldos de la gente que depende de ella. Tiene un solo problema: no es ni chavista ni dirigente de la oposición. Saber gobernar una ciudad no es suficiente hoy, en Venezuela. Politiquear es la consigna, que siempre algo queda.

sábado, enero 12, 2008

Cuentos de la frontera

Escena I
En honor a los viejos tiempos cuando ir a Cúcuta era una una gozosa expedición a los almacenes Ley y a otra cantidad de tiendas, para comprar uniformes a los niñitos o ropa interior con un bolívar a mas de 20 pesos, me encaminé para allá pasando por el polvoriento San Antonio. Ya me había preguntado un amigo que si tenía tarjeta Cadivi, porque si no, las compras me saldrían muy caras. Pero insistí en irme sola, con la idea fija de visitar de nuevo la ciudad y llegarme hasta el mercado municipal para curiosear las plantas colombianas , los ajíes , la cerámica y tomarme una cerveza costeña.
Antes de llegar a la alcabala que da al puente internacional Simón Bolívar, me monté en un carro viejo,quedando entre el chofer, la palanca de velocidades y un señor que se montó de último y empezó a hacerle un interrogatorio al conductor sobre Chávez y Uribe, del cual se quiso zafar rápidamente el hombre, diciendo que era colombiano y “no sabía”. Poco a poco fue diciendo lo que pensaba en realidad. Que no creía en Uribe ni en Chávez, que el era un pobre y que la cosa había que verla en función de los intereses de los mas ricos. Que el presidente colombiano estaba haciendo cosas,como los puentes elevados y el nuevo mercado de Cúcuta ( por eso no lo encontré en el mismo sitio) y que decían que ya tenía cuadrado todo para reelegirse. Que todo estaba en función de mantener a los ricos y a los pobres en su sitio. Que Chávez y la guerrilla colombiana eran mas que amigos. Discutieron sobre el niño Emanuel, de como determinar de quién era, y de allí la conversación pasó a las mujeres que “vivían” a los hombres, pobres trabajadores que producían como unos burros para sus hijos. Ni las mujeres del puesto de atrás, ni yo abrimos la boca. Para qué.
La ciudad, estaba superllena de gente en el centro. Las tiendas estaban repletas de todo. De todas las marcas.Comida por trancazos. Leche, papel toilette de la marca que usted quiera, herramientas, medicinas,centros comerciales de superlujo, decenas de puestos de cambios de bolívares, de bancos y particulares. Venezolanos hasta debajo de las piedras.
Ya me habían dicho que había que devolverse pronto a casa, porque las colas eran absolutamente increíbles en la autopista. E hice caso. Me fui al terminal a las 4:30 de la tarde y después de pelear con los que querían a toda costa conseguirme de pasajera para uno y u otro chofer, llevándome peligrosamente al otro lado de la avenida (si hubiera querido robarla, la robo aquí, en la puerta del terminal, me dijo uno de los inocentes caleteadores de pasajeros), me monté en un autobús que llegó directo a Peracal, donde bajaron a todos los que llevaban maletas y los hicieron pasar por un perro antidrogas, de lo más simpático. Cuando se montó en el autobús para olernos, una de las señoras lo acarició y el perro le meneaba la colita hasta que el GN jovencito que lo llevaba le dijo huraño: “señora, déjeme al perro.¡ Busca¡¡¡”.
En la noche, las recomendaciones no se hicieron esperar. Acababan de raptar a 4 venezolanos que iban a hacer compras en Cúcuta. Me aclararon el panorama. Los colombianos asaltaban San Cristóbal y San Antonio como nosotros hacíamos antes en sus ciudades, arrasando con lo que encontraban, aprovechando la capacidad de compra del peso. No se encontraban ni electrodomésticos, ni repuestos, ni ropa, nada. Las tiendas de ventas de televisores y aparatos de video, grabadores o cámaras, en diciembre parecía les hubiera pasado la langosta, mientras que los venezolanos hacian verdaderas expediciones a Colombia a buscar leche, papel toilette y las marcas de productos alimenticios hace años desaparecidas de Venezuela. “Y a esos lo que les pasó es que se pusieron a hablar demasiado.Hay una red entre choferes, vendedores y secuestradores. Seguro que dijeron que llevaban plata porque iban a comprar un ajuar de novia y llevaban a una sobrina que todo el mundo dice que es muy hablachenta”. Los secuestraron, les exprimieron la tarjeta de crédito hasta que no había mas dinero y los soltaron. Hay que pasar para allá callados la boca”.
Escena II
La radio lo dijo con aquella tranquilidad. La persecución duró mas de tres horas." Los efectivos de la policía del Táchira persiguieron a los paramilitares y lograron herir a uno, mientras los demás se escaparon, se presume que para los pueblos…” Un momento. ¿Paramilitares? Le pregunté al taxista que me miró y dijo: “ni paracos serán”. Interrogué a mis amigos . Me contestaron que no es que la cosa fuera normal, que lo que sí había era mucho secuestro. A cualquier hora, a cualquier persona.”A una amiga le secuestraron la hija con el novio,que la llevaba para su casa a las nueve de la noche,para que no se recogiera muy tarde.Los dejaron a los dos amarrados en unos campos de golf. A él lo hirieron, pero logró montarse por una reja para avisar”.
Escena III
De vuelta a Caracas, 12.30 pm. El autobús de Expresos Barinas, se detuvo en una bomba de gasolina pocos kilometros antes de Barinas, porque nos veníamos por la ruta del llano. Entró al autobús un Guardia Nacional,que solicitó las cédulas y se puso a comparar los rostros de los jóvenes con su documento de identidad. Saludó a otro guardia que viajaba en un puesto delantero. De pronto, se oyeron tiros. Se prolongó el tiroteo y ví parado en medio de la isla de la gasolinera a otro GN con su arma desenfundada, mientras se oían unos gritos “ ¡paracos, paracos¡”. Entró un pasajero gritando “ Al suelo, al suelo”. Que suelo ni que nada en un autobús de dos pisos. Será para que lo perforen igual a uno. Mas tiros, silencio. El mismo oficial ahora tenía acostado en el piso a un muchacho que gritaba alguna excusa mientras el arma apuntaba a su cabeza Otros guardias tenían s a otros dos, con las cabezas apretadas por los tacones de las botas.
El chofer arrancó a toda velocidad y de pronto, ya estábamos en La Bandera.
Si no los hubieran sometido, a lo mejor hubiéramos experimentado un viejo sistema que dio mucho resultado en Colombia, “la pesca milagrosa”, método usado por igual por la mafia, los paras o los guerrilleros, elenos o de las FARC. Entre la corrupción y el avance de la guerra colombiana, entre la escasez y la mafia, así se viven nuestras historias de frontera. Tal vez en diez años, un presidente extranjero intervenga para que suelten a alguna plagiada famosa y haga un operativo para salvarnos, entonces llenos de secuestrados, sometidos a la dinámica atroz de la guerra.