sábado, agosto 20, 2005

Escenarios de cartón para los diputados nuevos

Esta semana , que es de vacaciones para muchos venezolanos, es de intensa actividad política negociadora en el mundo tradicional de los partidos. Van y vienen en intensas reuniones, personas que han hecho de la política en Venezuela su modus vivendi y que se juegan ahora su permanencia en la Asamblea Nacional, en los periódicos, en la TV y en nuestras mentes. Y porque no decir , muchos deciden también su bienestar económico.
La clase política venezolana sabe que de acuerdo a los resultados de las elecciones de diciembre sobrevivirán o no muchos de sus miembros. Lo mas extraño es que los dirigentes de la oposición y del gobierno, juegan exacta-mente al mismo antiguo juego
El sistema es mas o menos este. Suspendidas, por lo menos en AD y en el movimiento Quinta República, las elecciones de base, han terminado ambos partidos por tener en la dirigencia a un equipo que juega desde antes de los primeros movimientos de dura oposición contra el gobierno de Hugo Chávez y que participó como vocero en todos los procesos políticos importantes que se produjeron desde entonces, contando el apogeo de las marchas, el paro petrolero, la huelga nacional , el golpe o el vacío de poder, como a usted le guste llamarlo y el revocatorio, desde una u otra acera. Primero Justicia y otros partidos mucho más pequeños que los nombrados hasta ahora, tienen una dirigencia inamovible, no por las mismas razones que el MVR y AD, donde opera un juego de tendencias, sino porque apenas ahora su liderazgo se consolida y sus corrientes internas aún no son demasiado fuertes ni numerosas para desplazar a los líderes fundacionales. Los que están en período de extinción como Copei y el MAS tienen con mayor razón una dirigencia viejísima aferrada a sus sillas mohosas.

Los secretarios generales, los de organización y los diputados que ya han cumplido uno o varios períodos, creen tener derecho a continuar en su curul, con muy pocas excepciones donde la enfermedad o la jubilación se hacen presentes. Cada político discute, con sus cañones, si los tiene, la importancia de contar con él en las listas de cada organización, en puesto salidor, por supuesto.
El sistema en sí, tiende a la petrificación, a no dejar salir del sistema a nadie que lo integre en este momento, a menos que se produzca un terremoto. Los mismos políticos, con excepciones, se mantienen ahí , en el Congreso de la República o en la Asamblea Nacional, desde hace casi una década.
Reunión tras reunión, cada partido confirmará en los primeros puestos a los fundadores y a los líderes naturales del partido y se discutirá hasta donde hay puestos “salidores” en las listas parlamentarias en un momento como éste, donde se repetirá por ejemplo, el tema de las morochas, razón por la cual, el MVR juega a que repita su gente y que los 70 y pico de puestos de la oposición, sean repartidos entre los nuevos aspirantes.... de su tendencia, seguros de que también se alzarán con ellos.
La costra del partidaje político venezolano sobre la sociedad, se hace cada vez mas gruesa. En estas conversaciones de las que hablo, en la oposición no se miden muchos los resultados de los candidatos a diputados en cuanto a iniciativas triunfantes, porque la mayoría lo que puede ofrecer son derrotas, y el que esté libre de pecados, que tire la primera piedra. Entre los partidarios de gobierno, tampoco se juzga quién que hizo mejores leyes, quién atendió mejor las necesidades de los electores o quién investigó situaciones críticas con mejores resultados. Ahí, y lo han repetido hasta la saciedad, los jefes parlamentarios correspondientes, la piedra de toque es la lealtad al comandante, sin ninguna discusión.
Así las cosas, votante amigo, no creo que la propuesta de colocar a una parte de los líderes políticos presos o perseguidos en puestos salidores en las planchas de nadie, tenga acogida, con alguna honrosa excepción. Muy probablemente, al cabo de enjundiosas discusiones , los distintos partidos tendrán en las listas de parlamentarios aspirantes para la semana que viene ( no olvidemos que en la primera semana de setiembre se cierra el plazo para proponer los aspirantes a diputados ) con las mismas caras . Tal vez con una representación mucho mas pequeña de la oposición, de la cual tendremos una reducción o caldo base en la AN, hablando en términos culinarios, en el próximo período . Hay adiciones folklóricas o coloridas como las de Lina Ron o la verdolaguización militar de la AN, por parte de los partidarios de gobierno, que son dos propuestas debatidas constantemente en el Bloque del Cambio, pero no van a convertirse en el problema de fondo para el votante, atento a saber si hay alguna probabilidad de que la Asamblea Nacional deje de ser una repetidora de las políticas gubernamentales y una productora de leyes rechazadas hasta por el mismo comandante . La traducción es que allí, en realidad no se discute o se decide algo importante, no digamos trascendental, desde la Constituyente.
Así las cosas, con una asamblea que se mira el ombligo, los venezolanos que sufren persecución política y económica, o que simplemente son de esa gran cantidad que se oponen al Presidente y buscan una organización que realmente lo adverse, no verán mayores cambios de panorama. No hay oferta de cambio esta vez. Decida cada quién si le endosa el cheque por un período mas a los aspirantes del gobierno o de la oposición, pero sin exigir mucho, porque ese escenario de lucha es de cartón piedra con espadas de madera.

sábado, agosto 13, 2005

El gran silencio

A una semana de las elecciones, el paisaje sigue igual de monótono. Lo que se sabía que iba a pasar, pasó: en Caracas, nadie fue a votar. El 79,9 por ciento de abstención caraqueña estaba mas que cantado. A menos que los partidos se pongan de cabeza, incluyendo al de gobierno, Quinta República, nadie va a convencer a nadie en la capital para que salga de su casa a convalidar el star system de los políticos venezolanos. Ahí están los políticos desgañitándose y al mismo tiempo, dando la razón a quiénes no votaron, no porque los convocara nadie, sino por-que están hastiados de la medida de injusticia de este sistema electoral. (1)
Los adecos y los partidarios del comandante Chávez se cayeron a golpes ellos solitos, aquí, en Maracaibo, Ma-racay , Valencia y en Puerto Ayacucho. La cosa está tan color de hormiga para los “triunfadores absolutos” del MVR, que en Carabobo el CTN tuvo que intervenir la dirección regional y María de Queipo, la líder emeverrista zuliana, no se cansa de hablar de derrota . AD, Copei y Primero Justicia hablan de triunfo también, pero se re-tuercen cuando les mencionan la abstención, porque saben que sus “triunfos” tienen plomo en el ala.
Las convocatorias políticas suenan a hueco y seguirán sonando así, en la oposición aunque se unan AD, Copei y Primero Justicia. Siguen proponiendo a la antigua, un frente para conseguir 40 puestos en la AN, firmar e irse aunque se esté cayendo el mundo y agarrar los jueves para viajar a sus respectivos estados a hacer que trabajan. Ya los estoy oyendo cuando se ganen seis puestos en vez de 40, gracias a las trampitas electorales de Quinta Repú-blica. Dirán con voz hueca: “ sí , así es la democracia, así se construye un país”. Y con esos seis puestos, seguirán manteniendo a sus secretarios generales, con sus viajes al exterior para asistir a sus congresos mundiales, a hacer oposición en Madrid y en Washington, sus declaraciones en TV y sus entrevistas en los periódicos. “Sí, así es la democracia, hay que seguir peleando”, nos repiten,. ¿ Peleando para qué? Dígame usted si la propuesta esa puede atraer a alguien de la oposición, sobre todo si es perseguido político o económico del gobierno.
Los líderes que del llamado a la abstención trataron de hacer una bandera, creyendo que gracias a ellos nadie fue a votar el domingo pasado, unen su gran carencia de carisma a una aplastante falta de visión y de propuestas. No hay uno que no vaya a hacer denuncias, completamente desarmado. Hablan de corrupción, pero no muestran ni un papel , ni acusan a una sola persona, no vaya a ser que los enjuicien y los apresen de verdad- verdad. Convocan al 350, pero todavía no se les ha visto poner el pecho en ninguna parte para que se los lleven primero, para que los pongan presos primero, para que desobedezcan pues, ellos primero. Los políticos profesionales venezolanos no tie-nen grandeza, ni amplitud de conocimientos o experiencia , solo vicios, mañas y rabos de paja.
El pueblo está probando a ver si puede vivir sin esos políticos, sean rojos, verdes o blancos. Está probando a re-sistir en un país donde todas las instituciones políticas y económicas están dominadas por un solo grupo, donde cualquier decisión administrativa, judicial o fiscal va por un solo callejón. y si no puede calárselo, llegará algún momento en que intentará sacar la cabeza a como de lugar. Tenemos suficientes antecedentes históricos de esas remezones, no es la primera vez que en Venezuela se trancan los caminos para la mayoría , excepto para un grupo donde se privilegia a los jalabolas , oportunistas y fanáticos.
Por eso a la gente común le rueda la trampa de “las morochas”, las pantallas de las máquinas electorales con tarjetas de AD o el MVR, donde no hay una sola cara reconocible a quién escoger como concejal , vota cuando le conviene , cuando lo obligan o cuando le pagan, se ríe cuando ve a los adecos dándose golpes, se divierte cuando los Tupamaros le reclaman al MVR lo mismo que Sumate le reclamó el año pasado al CNE en el revocatorio de Chávez, ve pasar con cansancio a los muchachos que vienen de otro país a vivirse unos días de rumba con el Fes-tival de la Juventud y desfilan por Caracas, entusiasmados, saludando a los buhoneros, comprándose medio Sambil y rumbeando a todo dar de delegación en delegación, esperando que todo el mundo en la calle les de vivas por su adhesión a Chávez, hablando con los slogans y el estilo de la vieja izquierda, contradicciones andantes de 20 años, que se emocionan cuando habla un dictador y van a otro país a defender a sus gobiernos.
Los políticos venezolanos que quieren que el pueblo vote, que se manifieste, que construya nuevas opciones, que se quejan porque los pobres le agarran las limosnas a Chávez igual que agarraban las planchas de zinc y las tuberías a los adecos en los sesenta, que creen que ganaron mucho porque arrasaron en concejos municipales donde no habrá otra imagen que las de ellos, han querido hacer de las elecciones municipales pasadas un hito importantísimo para la democracia venezolana y se están dando cuenta con estupor que están rodeados por un gran silencio. Nadie los ve, nadie los oye, nadie los sigue, nadie ni nada les contesta . Así es la muerte.

Notas

1) “Que es la medida de injusticia?. Es un número que nos dice como de injusto es un sistema electoral. Hay mu-chas medidas, pero hay una muy simple, la medida de Huntington. Para cada partido definimos la porción represen-tativa como el número de escaños entre el número de votos. Si un método es justo, todos los partidos tendrán la misma porción, Cuando mayor sea la porción de un partido, mas baratos le han salido los escaños y está mas favo-recido por el método”.
De Matemáticas de los Sistemas Electorales. Proyecto didáctico Euler: http//olmo.cnice.mecd.es/-jrol0022/euler

sábado, agosto 06, 2005

El voto desnaturalizado

El resultado de estas elecciones municipales, ayudará al debate sobre la caracterización del modelo político que rige a Venezuela y el modo de lucha que deben escoger quiénes lo adversan, así como el nivel de participación real de quiénes lo comparten, mas que a confirmar si los venezo-lanos podemos medir en ellas nuestro grado de compromiso con las convicciones democráticas .

Lo primero que le ha chocado a todo el mundo en esta “y que” campaña electoral - y creo que no era verdaderamente la intención de quiénes lo hicieron- es la proliferación de discursos hiperdemo-cráticos. De acuerdo a ellos los políticos o analistas, sostienen una argumentación desde el podio donde se ubican , tocados de un tricornio, dando orientaciones al público , a quién estiman mili-tantes de una u otra corriente, personas a quiénes sus compromisos obligan a votar para decidir un asunto de primordial importancia para el futuro de la nación. Y lo que hacen de esa manera es poner el carro delante del caballo, con lo cual los lectores de marras se dan cuenta de inmediato no solo de lo del carro y lo del caballo sino de lo falso del tricornio y de la voz impostada de prócer o de heroína de la independencia que ponen, que de todo hay.

Quiénes le hablan así al electorado emeverrrista, se encuentran con personas que están convencidas de que con semejante mayoría en todas las instancias, con la promesa del comandante de quedarse en el coroto hasta el 2023 y sabiendo que la directiva del consejo electoral no desobede-ce ninguna de sus órdenes, ni siquiera la de ganar estas elecciones y de proporcionarle 10 millones de votos en el 2006, no es cosa de presentar otros resultados, so pena de que barran el piso con Jorge Rodríguez, en horario estelar o manden presos 5 años a los directivos electorales del pro-ceso por cualquier comentario inconveniente ( Remember el general Usón, ex ministro de Finan-zas sentenciado por haberse puesto a comentar en cámara como funciona un lanzallamas) ¿ Así pues, que para qué se necesita que los emeverristas vayan a votar? Ya eso, es pan comido. Los “lanceros” no están decidiendo en esta oportunidad si el comandante se queda o se va.

En el caso de la oposición que participa en estas elecciones, sus líderes se han cansado de repetir que reconocen que le van a hacer trampa. Ergo, los puestos que saquen será por que el gobierno quiere. ¿ Para que se necesita entonces que alguien vaya a votar por ellos? De todas formas, saldrán electos cada ocho circunscripciones, tres concejales adecos, dos de primero Justicia, medio parla-mentario del MAS y un cuarto de la sociedad civil, para salvar la cara por la democracia venezo-lana y el método de Hondt. Aquí hay una regla básica para las relaciones de este tipo: que se mue-va el interesado. Ellos quieren que los demás se mueven hacia las urnas para que se justifique la existencia económica de los partidos venezolanos que no pertenecen al proceso revolucionario. Si no les hacen caso, es porque no representan a nadie . Si por lo menos fuesen más humildes, pedirí-an los votos para lo que además, se supone que son, para que Carlos Herrera o Carla Melo discutan si se consolida el barrio X o Z o para que monitoreen por donde va la manga ancha que el alcalde Bernal concede los invasores de los edificios caraqueños.

Los políticos abstencionistas, por su parte, presentan el asunto como si no ir a votar fuera el re-sultado su campaña política y no se dan cuenta que de lo que se trata es que hay un enorme can-sancio, aburrimiento, decepción y convicción de que con que se mueva media paja en una urna electoral, no se decide nada en este país. Es decir que estamos ante la desnaturalización del voto como mecanismo para el cambio político en Venezuela.

La relación costo beneficio

Por supuesto a nadie le gusta que se diga esto, porque inmediatamente se ponen a preguntar por la relación costo beneficio. Pasan de la mentalidad de padre de la patria a la del apostador de una manera inmediata. Las frases mas populares a continuación:
“¿ Y que ganas tu con no ir a votar, ah, ah?”, “¿Y quién se da cuenta si tu votaste o no votaste, ah, ah?” “Tu lo que haces es perder el voto, boba”. O, “¿Y entonces , que hacemos?”. Los mas ori-ginales le dicen a uno con cara de Mahatma Gandhi después de la quemazón: “Después, ¡no te que-jes!!!.” Y los más intensos: “tu lo que quieres es un baño de sangre!!!”

No pues, como diría una amiga mía, chilena por más señas. Solo demitifiquemos este acto de vo-tación. Desde que el chavismo descubrió las ventajas de la electoralidad, no ha hecho sino jugar a la consolidación y eternización de su mayoría, utilizando las matemáticas electorales. En este mo-mento, por ejemplo, están bajo protesta en Venezuela, el registro de electores, el proceso técnico para ejercer el voto, el financiamiento de la campaña de los candidatos del partido de gobierno con los recursos del estado y el endoso absoluto de la imagen del Presidente Chávez a los candidatos de su partido, que es abierto y descarado en las tarjetas llamadas “ Morochas”

Hay un estudioso llamado Nohlen, que trabajó sobre la importancia que tienen las elecciones pa-ra los votantes. Según él, los sistemas electorales precisan para funcionar de unas elecciones com-petitivas, es decir, donde la oportunidad y la libertad de elegir no estén plasmadas sólo en el or-denamiento legal, sino además amparadas por éste cuando se vulneran esos derechos. Si se niega la oportunidad y la libertad de elegir, las elecciones son de carácter “no competitivas” y en los casos en donde de alguna manera se restrinjan estos dos elementos, las elecciones se consideran “semi competitivas” . Cuando las elecciones son semicompetitivas, como parece ser en Venezuela, la im-portancia de ellas en el proceso político es baja, la libertad de elegir y ser electo, limitada, no hay posibilidad de cambiar el gobierno y no se intenta casi nunca legitimar el sistema político, que re-sulta en su criterio, autoritario. Este autor dice que” los sistemas electorales tienen un efecto políti-co en los electores en la medida en que colocan a estos ante una situación decisoria concreta, mar-cada especialmente por las distintas posibilidades que los candidatos y partidos tienen en cada sis-tema” O sea, somos de librito. ( 1)

No somos originales ni en el lío de cambio de las circunscripciones electorales y la mudanza de electores o su desaparición, a gusto del CNE. Ya en 1811, un gobernador del estado de Massachus-sets, EEUU, Elbridge Guerry redistritó el estado de manera premeditada para asegurar el triunfo al partido demócrata en las elecciones del año siguiente. Se trataba de manipular los distritos para neutralizar el caudal electoral del adversario ya fuera mezclando al electorado o creando baluartes para confinar a la oposición a pocos triunfos distritales.( Parecido a Chacao, ¿no?) Desde entonces existe un término llamado “guerrymandering” que es la delimitación de las jurisdicciones electora-les con arreglo a consideraciones político partidistas.

¿Y porqué será que ni la oposición ni el gobierno presentan caras en sus propagandas para las elecciones de las juntas parroquiales?. Porque con todas las protestas de promover la participación popular que ambos bandos hacen, en realidad, el orden de elección de los candidatos no será a gusto del elector, sino como lo decidió el partido, llámese AD o llámese MVR. Todos los partidos quieren favorecer su estructura jerárquica. Hoy nos niegan en conjunto la relación elector-candidato, porque se trata de elegir estructuras de políticos que buscan su sobrevivencia, indepen-dientemente del examen de sus postulados, efectividad, trayectoria, expectativas posibles y conta-bles. Persisten en querer que les endosemos el cheque en blanco, porque así refuerzan los meca-nismos de disciplina intrapartidista .

Y no se dan cuenta de que su tan ansiada gobernabilidad se sustenta en la responsabilidad, la efi-ciencia y la legitimidad del gobierno, en cualquier nivel. Si no que lo diga el último match Barreto vs damnificados o las voluntades que ha ganado el gobierno, después del superhueco que inhabili-ta la autopista Regional del centro.
Los sistemas electorales no son buenos ni malos per se. Son instrumentos que sirven a determi-nados conceptos de participación popular, democráticos o totalitarios. A igual número de sufra-gios, se pueden producir resultados diferentes en términos de representación. El gobierno dice a ca-da momento que se implantará un modelo socialista. Todavía no conozco ninguno que pueda cam-biar un país si no hace uso de su mayoría armada o electoral para poder volver cabeza abajo a la sociedad donde quiere implantarse, y en Venezuela, venimos de un modelo capitalista de estado.

Lo que creo sano es que partamos de un principio de realidad para cualquier acción, sobre todo si implica a los demás. Aquí no hay princesas ni ogros, libertadores ni Manuelitas Sáenz, sólo crudas realidades a las que hay que combatir o no, según nos convenga, desde quiénes realmente somos. Las elecciones de concejales y juntas parroquiales son solo un pasito en el largo camino que le queda a Venezuela para convertirse en un ejemplo de revolución socialista.


Notas

1) p 13. El contexto general de los sistemas electorales. De “Aspectos conceptuales para el estu-dio de los sistemas electorales” .Proyecto de Fortalecimiento de la Sociedad Civil, FIDE-PNUD.

lunes, agosto 01, 2005

El bostezo electoral

Estas elecciones de la próxima semana, no parecen elecciones. La gente pasa por calles donde no hay casi propaganda electoral, los afiches esos donde se ve la cara de un ciudadano y abajo dice: “vote por mí para concejal”. De vez en cuanto una pancartica. No hay bochinche, no hay con-centraciones, ni papelitos. Ni en el este, le han tocado la puerta a nadie para promoverse. Apenas se ven en alguna página de periódico o el algún caritativo programa de TV. Usted le pregunta a alguien, en el centro de esta ciudad, del partido que sea, cuales son los candidatos que quieren ganar en su distrito y no tiene ni la más mínima idea. Tanto es así, que la poca propaganda que hay, promueve tarjetas, no personas. Usted ve Las morochas de Chávez, sin ninguna otra cara que la del máximo líder, por ejemplo.

Por otro lado, la gente no habla de eso en la calle, ni le preocupa en lo más mínimo. Una prueba son lo desoladas que viven las mesitas esas que han puesto en todas las entradas del metro donde unos muchachos aburridos, unos militares y otros no, esperan que alguien se les pare delante a practicar como funcionan las máquinas de votación. Esos jóvenes podrían ser perfectamente el motivo central de un cuadro llamado “ El bostezo”.

Creo que la pregunta universal hoy en Caracas no es si vas a votar o por quién, sino donde está la carne . Luego, si la conseguiste, dónde fue y cuanto cuesta. Para no hablar de las crisis puntua-les de derrumbes de nuestros cerros y colinas, que conmueven por igual a los barrios San Blas y Plan de Manzano como a la urbanización Santa Inés. Allí las únicas preguntas que hacen los veci-nos es si hay un sitio donde vivir y como llegar allá.

Por otro lado está la estridencia de la dirigencia política y de la del funcionariado electoral por los medios de comunicación, tratando de hacer ver que sí hay un grave asunto a resolver.. ¿Uste-des saben que me recuerdan? Hace tiempo, cuando era reportera de calle en alguna sección de Po-lítica, los líderes tipo Carlos Andrés Pérez, Eduardo Fernández, etc etc, tenían la malísima costum-bre de llegar tarde a los actos que ellos mismos convocaban y cuando por fin se les veía, venían rodeados de guardaespaldas que formaban una especie de pequeño tornado, que a fuerza de em-pujones lanzaba a reporteros y fotógrafos , como en una fuerza centrípeta hacia los lados y hacia el piso, dejando en el camino tacones rotos, libretas y grabadores regados, gente golpeada o empuja-da violentamente. Era para hacer ver que había multitudes esperándolos y pugnando por hablar con ellos. Pero años después, cuando las multitudes que los rodeaban habían desaparecido, llegaban igual con aquellos guardaespaldas, que trataban de hacer lo mismo y se veían tristemente descolo-cados, peleando con el aire con un gentío inexistente.

Bueno, hoy, Jorge Rodríguez, el presidente del CNE, viaja por todo el país, boxea con quiénes llaman a la abstención o manifiestan su sospecha sobre el acto electoral, dice que va a votar 70 por ciento de los venezolanos, paga encuestas, trae observadores internacionales, en fin, parece que se enfrentara a una gran fiesta electoral. Y los políticos de todos los partidos que quieren que uno vaya a votar, igual. Hasta pegan gritos y se aparecen en TV con cara de sobrados, voces engoladas y chaquetas vistosas. Lo único que les falta es agitar los brazos como molinetes.
También se lo toman con gran sentido “histórico” quiénes llaman a la abstención. Aquello es como si quien no fuera a votar, estuviera definiendo el futuro del país, atentando contra La demo-cracia. Es decir, que fastidio. Todos parecen igualitos a los guardaespaldas de los políticos de la cuarta. Al final, los periodistas los veíamos venir y los rodeábamos para ver el teatro que hacían para hacer ver que trabajaban.

Hay una inmensa sensación de que las elecciones próximas no son para escoger personas que intentarán conducir comunidades. Sólo servirán , según los analistas, para apuntalar instituciones: la democracia, el proceso revolucionario, los espacios de participación ciudadana, la oposición al gobierno de Chávez. Pero todo nos queda demasiado grande, todo parece demasiado lejano para el ciudadano común, que se moverá de acuerdo a como le convenga ese día. Si chequean que vote para que le puedan entregar su mensualidad misionera, pues votará. Si cree que el alcalde que tie-ne le garantiza cierto orden y necesita salir a que se lo dejen, pues lo hará. Si percibe que los polí-ticos que le piden el voto en nombre de la democracia y la oposición, lo que han hecho en estos años es resolverse sus quince y últimos y ni enfrentan a Chávez, pues se quedará en su casa. Y en Libertador, donde yo vivo, donde no aparece ninguna cara distinta a las de Chávez, Bernal y Barreto, los hombres que gobiernan nuestro viaje diario por la inmundicia callejera, ustedes me dirán si se siente que se fortalece la democracia haciendo el esfuerzo de ir a votar por unos fantas-mas. Es como hacer que uno elige para que otros hagan como que hay democracia.